Por Nora Hinojo

El pasado 18 y 19 de marzo, Arnaldo Otegi, uno de los líderes más valorados del independentismo vasco, arquitecto de la paz y exprisionero político, fue invitado por la Fundación para la Democracia para compartir sus experiencias sobre los retos para la construcción de paz y la lucha independentista frente al contexto global de la ultraderecha y el neoliberalismo.

18 de marzo: la solidaridad se teje entre los pueblos.

Arnaldo Otegi, quien actualmente es Coordinador General de la coalición independentista vasca Euskal Herria Bildu (Eh Bildu) y del partido vasco Sortu, acompañó al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas a la guardia en honor a Lázaro Cárdenas por el 81 aniversario de la expropiación petrolera. En este evento, el Ing. Cárdenas agradeció la presencia de Otegi y destacó la importancia de su visita a México para la construcción del país que queremos a través de la experiencia de los procesos de paz en otras latitudes:  

“Sin duda iniciado el proceso de paz en el país vasco. Esto viene a establecer un diálogo con los sectores progresistas de México. Es importante que se vea que la solución de los problemas de un país o el mundo pasan por medios pacíficos, estos tienen mucha más fuerza que métodos violentos que ojalá podamos erradicar”

En este año se cumple el 80 aniversario del exilio posterior a la guerra civil española, que obligó a abertzales y republicanos a huir a México, uno de sus principales destinos. En este contexto, Arnaldo Otegi agradeció la invitación a México y destacó a Lázaro Cárdenas como el presidente que abrió las puertas a ciudadanas y ciudadanos vascos quienes pudieron rehacer su vida.

19 de marzo: retos para la paz y diálogo con organizaciones en México
El 19 de marzo nos reunimos en la Casa de la Solidaridad con periodistas, académicos y representantes de organizaciones sociales, quienes mantuvieron un diálogo con Arnaldo Otegi sobre el proceso que vive el País Vasco, los retos de las izquierdas en el mundo, la lucha independentista en Cataluña y los caminos para la construcción de una república de iguales.

En este encuentro nos acompañaron Miguel Álvarez Gándara, presidente y fundador de Serapaz, Víctor García Zapata, director de la Fundación para la Democracia,  Blanche Petrich, Luis Hernández Navarro, Carlos Lavore, Miguel Concha Malo, Carlos Fazio, Pablo Romo, Alfredo López Austin, Alberto Solís, Nancy Rocha, Olinca Marino, entre otros.

Esta misma discusión se retomó por la tarde en el conversatorio “Los retos para la paz tras el fin del conflicto armado en el País Vasco” en la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, donde Arnaldo Otegi estuvo acompañado por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y Brisa Solís.

En estos espacios, Arnaldo Otegi habló sobre los matices del proceso de paz que están viviendo en el País Vasco debido a la falta de un interlocutor por parte del Estado para abrir el diálogo hacia la paz. Aquí destacó una coyuntura intelectual que los llevó a cuestionarse sobre qué hacer frente a un Estado omiso y sin interés en la paz:

“Nosotros que venimos de una tradición de haber planteado una negociación constante con el Estado, llegamos a una conclusión: al Estado español tenía mucho más interés en mantener un conflicto abierto de baja intensidad. Ante eso tuvimos una coyuntura intelectual, ¿qué hacemos con un Estado con el que queremos negociar un escenario democrático y que en absoluto nos va a abrir la puerta?

Nosotros optamos frente a la opción más creativa porque “nuestro país merece transitar a estrategias alternativas”, fue aquí donde surgió un ejercicio que el mismo Arnaldo denominó de creatividad política, ¿cómo construir paz frente a un Estado español omiso?

Sin posibilidad de diálogo, apostaron por la unilateralidad, es decir, a asumir la responsabilidad de construir un proceso de solución del conflicto con dos grandes alianzas posibles que no estaban en el Estado: el pueblo y la comunidad internacional.

Otra de las reflexiones que acompañaron este proceso se situaron en la globalidad: las experiencias político militares se estaban convirtiendo en masas democráticas en América Latina.

A partir de estas dos reflexiones, tomaron la decisión de construir nuevas estrategias frente a los retos del nuevo siglo, apostar por la construcción de una  hegemonía política y cultural de izquierda y aprovechar el potencial político para construir una alternativa real que respondiera a las necesidades de las personas y que principalmente ofreciera certezas frente a las incertidumbres del neoliberalismo.

Esta nueva estrategia, se situó en una crisis del Estado español que se denominó “transición democrática” marcada por una crisis económica y financiera donde España se convierte en un estado rescatado e insolvente, por la ofensiva catalana que hace saltar todas las posturas de ese régimen y por desaparición de ETA que llevó a declarar al Estado sin enemigo interno.

“¿Qué somos ahora?” Después de este proceso de reflexión, encarcelamiento y coyunturas del Estado español, el movimiento independentista en el País Vasco se enfrenta al gran reto:

“Queremos construir una república vasca, queremos una república de iguales y para eso el independentismo necesita empezar a construir un imaginario que responda a las necesidades de la gente, donde el factor identitario “vivimos y trabajamos aquí” sea más fuerte que el nacionalismo”

Esta apuesta del independentismo vasco se enfrenta a retos globales de incertidumbres y conservadurismo: necesitamos dar certezas y seguridades a la gente. En este análisis global, Arnaldo Otegi destacó las grandes movilizaciones feministas de los últimos meses en Europa.

Este mosaico de realidades que nos trastocan en México, derivó en algunas preguntas relacionadas con las incertidumbres del capitalismo, las izquierdas en el mundo y las nuevas estrategias para enfrentar los retos globales.

El lugar de las mujeres en la lucha independentista fue una de las preguntas que surgió. Sobre éste tema, Arnaldo Otegi destacó el lugar de las mujeres en las listas para las elecciones autonómicas:  

La revolución feminista ha llegado para quedarse. No decimos que somos perfectos, pero tratamos de hacer este tipo de cosas porque aspiramos a una república que sea feminista”

Sobre la migración, Arnaldo destacó que si bien la migración español se vio como un peligro al nacionalismo y la fe religiosa; desde la izquierda independentista se ha buscado romper con este nacionalismo a través de un criterio que establece que todos los vascos y vascas son aquellos que viven, trabajan y estudian en el País Vasco.

El modelo de república para caminar hacia un modelo independentista de izquierda fue otra de las dudas que se presentó. Respecto a este tema, Otegi destacó que se busca la construcción de república debe girar a la izquierda donde se concentren las aspiraciones y necesidades de los ciudadanos.

“La república no soluciona el problema por sí sólo, pero sí entendemos que en el proceso de construcción de la república, ese proceso debe virar a la izquierda y atender a los problemas de la gente”

Al ahondar sobre los retos de las izquierdas globales destacó que “las izquierdas tienen más cerca la tabla de dividir, que la tabla de multiplicar”. Este es un problema porque lo que necesitamos es sumar: “si ellos (el nacionalismo) se globaliza, nosotros nos tenemos que globalizar (…) hay problemas que no se resuelven a escala local, nosotros somos independentistas, pero siempre empezamos hablando del planeta”.

Crisis globales como el cambio climático y la desigualdad necesitan la construcción global de espacios donde las izquierdas puedan debatir.

“La izquierda  tiene que ofrecerle al mundo un orden alternativo, no un desorden. Darle a la gente seguridades, no más incertidumbres de las que ya hay. Entonces, ¿cómo construir una alternativa que de orden y seguridad a la gente? Este es nuestro gran reto y para esto necesitamos hablar más y converger más”

Sobre el ascenso de Vox, Otegi señaló que si bien el franquismo organizado desapareció, los franquistas nunca desaparecieron de España, porque pasaron de la noche a la mañana a ser los demócratas. “El franquismo estaba ahí incrustado en todos los aparatos de Estado”, entonces Vox recoge el nacionalismo y la xenofobia social:

“En ese mundo de incertidumbre, Vox vuelve con una receta simple: España first, la culpa es de los inmigrantes, España se está rompiendo, gobierno débil y la testosterona tiene que volver. El problema es que ciudadanos están siendo arrastrados a ese discurso”

Los retos regionales del independentismo vasco también fueron parte de algunas preguntas: ¿cómo ampliar la democracia regional desde la construcción de un Estado con autonomía?

Arnaldo Otegi mencionó que han suscrito un plan de bases y principios para construir un modelo confederado:

“Queremos cambiar el modelo de relación de vascos con el Estado, y lo que queremos es establecer una relación de iguales. Tenemos un estatuto de autonomía que nos da derechos flotantes, por eso queremos especificar que: nosotros somos una nación, tenemos derecho a decidir y qué parte de nuestro poder político son nuestras y del Estado. Este es un modelo confederado”.

Otra de las preguntas de los retos globales del independentismo fue, ¿cómo enfrentar los retos de la incertidumbre frente al extractivismo de los territorios?

Los vascos, al ser los indígenas de Europa, tienen una relación diferente con la madre tierra. Desde aquí, Otegi planteó que “los recursos naturales tienen que ser entendidos de manera colectiva, tienen que ser transformados y puestos a disposición de la gente”. Aquí la urgencia de una gobernanza mundial y de la recuperación de un humanismo progresista para dejar un mundo habitable para las generaciones que vienen.

Siempre hay que construir de la mano con la gente.