Desde la Fundación para la Democracia creemos que es necesario abrir espacios de reflexión sobre las transformaciones de la política. Dos de esas transformaciones han sido la interrupción de nuevas formas de movilización social y la existencia de otras subjetividades políticas.

Ambos casos encuentran eco en las trayectorías de mujeres jóvenes que han apostado por la vía institucional para irrumpir en el campo de lo político. Por eso hemos descrito como “democracia en femenino” a las charlas que tuvimos con Rita Maestre, concejala y vocera del ayuntamiento de Madrid junto con Susana Ochoa de Wikipolítica Jalisco y Por México Hoy, Flavia Freidenberg del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y otras y otros conversadores.

Ambas sesiones se realizaron el pasado martes 21 de noviembre, la primera en el auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y la segunda en Casa Katz, sede de la Fundación.

El abanico de temas abordados es muy amplio, y va desde la discriminación de las mujeres en diversas actividades de la política (candidaturas, funsión pública, cargos ejecutivos…), hasta la vinculación entre la política y la vida cotidiana, para entender que el empoderamiento de las mujeres en el campo de la política no se puede dar si no hay también un cambio que  despatriarcalice las relaciones en otros aspectos como la crianza, el hogar, la educación, etcétera.

Una de las primeras ideas que surgieron es que la participación de mujeres en la política no ha significado necesariamente que estén cambiando las formas. En muchas ocasiones las leyes de paridad, por ejemplo en las candidaturas o en los congresos, no han significado que las mujeres dejen de hacer una política mazculinizada, ya que se adaptan a los mecanismos tradicionales de gestión del poder.

Rita lo explica de forma muy sencilla: “Hay partidos como los nuestros [Podemos, Wikipolítica] que se supone que somos feministas pero nos damos cuenta que traemos arrastre también de las viejas formas de la politica. Por ejemplo, al llevar a cabo una asamblea aunque el público sea 50% y 50% entre hombre y mujeres, nos damos cuenta que hablan 85% hombres y pocas mujeres.  ¿Quiénes terminan llevando las vocerías, quiénes hacen qué tareas? De pronto las tareas más visibles las tienen hombres y en tareas de producción acabamos muchas mujeres. Uno presupone que debería primar el feminismo incluso en estos ambientes pero no es así, entonces hay que asumirlo como un problema cotidiano y para la reflexión colectiva”.

Rita Maestre es fundadora de Podemos, el partido político surgido como consecuencia del 15M, el día de 2011 en que las y los españoles tomaron las calles para exigir “Democracia Real Ya”. A partir de ahí Podemos hizo una apuesta por modificar el sistema desde adentro y, junto con otros grupos similares, lograron hacer gobierno en las tres principales ciudades de España: Madrid, Barcelona y Valencia. Así es que Rita pasó de la acampada y de estudiar política en la Universidad Complutense, a ser parte del equipo de Manuela Carmena como vocera y concejala madrileña.

Su experiencia compartida resulta sumamente valiosa pues acompaña sus opiniones con el ejercicio político de cada día. Los retos, dice, están tanto al interior de las organizaciónes como en la necesidad de poner en duda nuestras propias formas de hacer política: “Hay que pensar en otras formas de ejercer el poder sabiendo que puede haber errores, pero buscando ser inclusivos”.

“Estamos tanto Rita como yo en organizaciones que se sienten feministas pero aún así fueron iniciadas por hombres” dice Susana Ochoa, integrante de Wikipolítica Jalisco, del colectivo “Con Nosotras” que búsca visibilizar la falta de mujeres en espacios de decisión.

Además, el ingreso de las mujeres a la política ha significado también que se pongan en primer plano las desigualdades en torno al mundo del cuidado y el mantenimiento. Al ser labores tradicionalmente invisibles y asignadas a mujeres, se torna evidente que los hombres solo han podido estár en la política porque las mujeres están a cargo de los trabajos de reproducción. Por ello, a decir de Ochoa “en la medida en que no discutamos cómo se deben dividir las tareas de cuidado, en la vida publica la desigualdad va a prevalecer”.

Estos obstáculos para que las mujeres tomen la voz, y poder tener instituciones con una mayor representatividad, se van replicando en los ambitos privados y laborales, pero también en los más amplios como los medios de comunicación. “Los medios tienen también una cobertura sesagada en términos de género” dice la investigadora Flavia Freidenberg. “De cara al 2018, es muy importante la cobertura que harán los medios porque ellos son los que reproducen estigmas. Veamos como están dando cobertura a Marichuy (María de Jesús Patricio, vocera del Consejo Indígena de Gobierno) y a las demás mujeres que serán elegibles”.

Despues de abordar multiples aristas de este amplio tema, una de las conclusiones generales parese ser que “sin mujeres no hay democracia” como dice Falvia.

Rita Maestre observa que ” a nivel mundial hay una fase de retroceso de las ideas progresistas, basta ver Europa o Estados Unidos, pero el único movimiento activo, dinámico y con una fuerte capacidad de incidencia es el feminista. El feminismo tiene que ser el motor para cambiar nuestros países”.