“Toda la vida de las sociedades en que reinan las condiciones modernas
de producción se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos.
Todo lo que antes era vivido directamente se ha alejado en una representación.”
Guy Debord

El pasado 3 de febrero la Fundación para la Democracia y la división de Estudios Sociales e Históricos III de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México dieron inicio al seminario hacia los 20 años de gobierno democrático en la Ciudad de México.

En la primer sesión con el profesor Marco Velázquez el tema fue el de ciudad, desarrollado a partir de la lectura del texto: “La ciudad fracturada y el proceso constituyente” de Carlos Lavore, integrante de Por México Hoy y del Consejo Consultivo de la Fundación para la Democracia.

La ciudad fragmentada, según Carlos Lavore, es el paso previo a la ciudad colapsada.

Esta ciudad es el reflujo de la ciudad global, de las políticas neoliberales, del camino de la modernidad, entendida como la ruptura de lo tradicional, el establecimiento de la globalización, el colonialismo, entre otros elementos descritos a profundidad por el filósofo Bolívar Echeverría.

A partir de la década de los años setenta, el neoliberalismo acaparó no solo la idea del libre mercado, también tomó las riendas de la reproducción de la vida cotidiana, enalteciendo lo moderno, privilegiando al capital financiero sobre la humanidad misma.

Las ciudades quedaron subsumidas en el vórtice valorativo de las políticas neoliberales, poco a poco les cimentaron muros y fronteras. La identidad global a la que responden estas políticas dictaron la construcción de grandes edificios, la aparición masiva de centros comerciales y el descontrolado desarrollo inmobiliario.

La lectura del texto nos mostró que las dimensiones de la fractura de la ciudad son políticas, espaciales y sociales. Atraviesan de tal forma que cambian la concepción del consumo, de la vivienda y del espacio, marginando así las formas de la construcción participativa de lo local, reduciendo las relaciones sociales a una sola: individuo- mercancía. Es parte del camino a la mercantilización de la vida cotidiana, lo que Guy Debord llama: La sociedad del espectáculo.

Ver y vivir el colapso de la ciudad desde la periferia

El intercambio con las y los estudiantes permitió traspasar a otra de las dimensiones: la vivencial. La experiencia cotidiana de la nula planificación, ver y vivir el colapso de la ciudad desde la periferia. La crítica del colapso se acompañó de historias sobre cómo la implantación de estas políticas ha trastocado las oportunidades, desde el acceso a un trabajo digno, tener las condiciones suficientes de movilidad y seguridad para ir a la escuela, hasta los obstáculos para la participación: “No podemos participar porque no somos de la Ciudad de México”, “no sabemos cómo podemos participar”, “¿Qué sentido tiene participar si no van a tomar en cuenta nuestro aporte? Si de todas formas se van a robar el dinero y van a usar materiales que no sirven.” ¿Por qué negar la participación de jóvenes en la construcción de la ciudad? Cuando además son ellas/ellos quienes la recorren a diario, la pisan y son violentados por esta misma ciudad.

La Ciudad vive en la disputa entre la ciudad fracturada y la ciudad participativa. Son dos proyectos diferentes con finalidades opuestas.

Como parte de las conclusiones del seminario se apostó a la construcción de otro modelo de Ciudad a partir de la organización, igualdad, solidaridad y el reconocimiento de lo que somos. Un modelo en el que participemos en el quehacer político y en la construcción de una Ciudad democrática.

Puedes descargar el libro “La Ciudad fracturada” de Carlos Lavore aquí