Saludo con afecto y agradezco al H. Ayuntamiento municipal de Pátzcuaro, encabezado por el Lic. Víctor Báez, por distinguirme concediéndome la presea Vasco de Quiroga. Agradezco al Dr. Gastón Mendoza Alcocer, hijo distinguido de esta ciudad, amigo estimado, por haber propuesto mi nombre para que se me otorgara este reconocimiento.
Vasco de Quiroga, personaje que arraigó profundamente en nuestra historia, dejó a su paso por estas tierras valiosos legados.

Uno, el primero con el que uno se encuentra, el Colegio de San Nicolás Obispo, creado a unos pasos de donde ahora nos encontramos, que sería con el tiempo el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, cuna de la independencia nacional y crisol de pensamiento y acción emancipadores.

Fundador de pueblos, sus hospitales, los Santa Fe que se encuentran en su paso por el hoy nuestro país. Por otra parte, están los oficios que implantó y que marcan la toponimia de la geografía michoacana, así como las delicadas artesanías que desde siglos atrás dan prestigio y presencia destacada al ingenio, creatividad y delicadeza de la habilidad manual de nuestros pueblos.

Protector y redentor de los indios, aunque opuesto al reconocimiento de su igualdad, como lo atestiguan sus polémicas con fray Jacobo Daciano.

Está también la introducción de nuevas plantas y cultivos, en la búsqueda de cómo mejor aprovechar los variados recursos naturales michoacanos para beneficio de los pueblos, cuyo mejoramiento y progreso le fue encargado.

Su vida, su actividad, las tareas que se impuso, estuvieron siempre guiadas por hacer realidad la utopía de poblaciones organizadas y sostenibles, solidarias para impulsar el trabajo y el bienestar colectivos. Esa fue una de sus tantas labores constructivas entre los pueblos de estas regiones. Así fue como comprendió y se insertó, mediante acciones prácticas, en una de las grandes corrientes del pensamiento liberador, de combate a los privilegios y a las injusticias.

Recibo este reconocimiento que lleva el nombre de Vasco de Quiroga, con el recuerdo de quienes en el pasado han contribuido, de maneras diversas: con las ideas, la pluma y la palabra, empuñando las armas, mediante la instrumentación de políticas de profunda raigambre democrática, y de quienes hoy han hecho compromiso de luchar por el rescate y ejercicio pleno de la soberanía nacional, por la igualdad, la democracia y la justicia.

México, nuestra patria, Michoacán, nuestro estado, nuestro pueblo, no viven –no vivimos- los tiempos mejores. Los actuales se caracterizan por violencia e inseguridad; desigualdad y pobreza; entrega de las riquezas nacionales a intereses del exterior, contrarios a nuestro progreso y bienestar; despojo de comunidades y expolio de sus minerales; corrupción e impunidad; y más etcéteras similares.

Estos males y distorsiones en el desarrollo y la convivencia social, en la relación con el mundo, son producto de un modelo político, económico, cultural y social impuesto a México, impuesto por los intereses de dominación hegemónica mundial. Entendamos que es la dependencia económica y política, la exclusión social, el atropello al Estado de derecho el modelo que se nos ha impuesto y aceptado por los gobiernos sometidos y entreguistas que se han sucedido desde hace casi cuarenta años, beneficiarios también de ese modelo.

Lo que debe, entonces, cambiarse es el modelo. Política diferente: mandato democrático de gobierno y ejercicio patriótico de la soberanía nacional, en lugar de subordinación; combate efectivo a la corrupción y a la impunidad, y no más complicidades toleradas; respeto a la autodeterminación, no intervención en asuntos ajenos, colaboración solidaria y fraterna, y paz en la relación internacional, en lugar de un seguidismo humillante. Economía diferente: de crecimiento y de aprovechamiento de las potencialidades de la nación en recursos naturales, estructuras productivas, capacidad de los mercados, industrialización y desarrollo regional, para generar ingreso y bienestar a las mayorías, en vez de cesión de nuestros mercados a productores extranjeros, desmantelamiento industrial, sólo maquila y bajo crecimiento. Sociedad diferente también: igualitaria en las oportunidades de mejoramiento, formada con educación de alta calidad, con acceso a la cultura y una amplia y eficiente seguridad social, y ya no más exclusión social, restricción a las políticas sociales y concentración indebida de la riqueza.

Todo esto, por lejano que nos parezca en el tiempo, corresponde a la actualización del pensamiento utópico y a la acción creativa y socialmente solidaria de Vasco de Quiroga. Honremos su obra y su memoria, cumplamos con nuestra época, actualizando aquella lucha. Cumpliremos así con México y con Michoacán.