Jon Solaun

El País Vasco es un pueblo ancestral, milenario, con un idioma singular (quizás el más antiguo de Europa) y unas costumbres y cultura muy específicas. Perdió su independencia en 1200 y en el Siglo XIX los derechos seculares (los fueros) que reavivaron una fuerte conciencia nacional adormilada en el imaginario colectivo, surgiendo un nacionalismo como expresión política de una cultura amenazada y como reacción a un nacionalismo centralista español. Durante el franquismo, el País Vasco vivió un importante proceso de represión a nivel político y cultural que acentuó los sectores de resistencia a la dictadura favorables a la autodeterminación y que dio pie a la expresión violenta de esta resistencia y al conflicto armado, que también se ha plasmado en la exigencia de lo que se ha denominado “derecho a decidir”. Una expresión armada y violenta del conflicto que no ha sido única en el devenir de los siglos, en defensa de intereses culturales, políticos y económicos de la singularidad vasca. Un amplio sector de la sociedad vasca reivindica al igual que desde hace varias décadas la reunificación de Euskal Herria (El País Vasco), un espacio geográfico que incluye las tres provincias de la Comunidad Autónoma Vasca Española (Araba, Gipuzkoa y Bizkaia), la Comunidad Foral de Navarra y tres provincias bajo administración francesa (Lapurdi, Zuberoa y Behenafarroa), bajo la fórmula de un estado vasco soberano.

Para examinar el actual proceso de paz en el País Vasco e intentar extraer de él algún tipo de enseñanza, lección, o más bien diría un apunte a tener cuenta, deberíamos hacer un recuento de los procesos de negociación habidos hasta ahora en los cincuenta años de existencia del conflicto armado. Aunque siendo éste único en sus tiempos y métodos, no está aislado de los anteriores, como tampoco ninguno de ellos están aislados del devenir político y económico mundial y en mayor medida de este acontecer en los Estados español y francés, ya que en esa evolución ha habido también experiencias aleccionadoras.

EL PROCESO DE NEGOCIACIONES POLÍTICAS: EL PASO DE LA BILATERALIDAD AL INICIO DE LA UNILATERALIDAD (1989-2007)

Primeras negociaciones (1989): las transiciones democráticas, la bilateralidad y el no-acuerdo
Aunque es de dominio público que siempre ha habido contactos y/o conversaciones entre la Euskadi Ta Askatasuna (ETA) y representantes de diferentes gobiernos de España, las primeras negociaciones propiamente dichas serían las de 1989 en Argel, entre representantes de ETA y el gobierno español, en aquellos años en manos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Estas negociaciones se dieron en unas circunstancias en las cuales el estado español intentaba consolidar la falsa transición democrática, con la escenificación años atrás de un golpe de Estado, en la que la monarquía hereditaria de la dictadura franquista se hace presente para abortarlo y de esta manera auto legitimarse, y la entrada de pleno derecho a la Comunidad Económica Europea. En Europa comenzaba la perestroika y la debilidad del bloque soviético, referente de la izquierda mundial que finalmente culminó en noviembre de ese mismo año con la caída del muro de Berlín. Mientras tanto, en América, diferentes países retornaban a la democracia de una manera insegura y en El Salvador asesinaban a Monseñor Oscar Romero, dando inicio a la guerra. Esta negociación se daba bajo el concepto de bilateralidad, en este caso la Vanguardia del Pueblo Trabajador Vasco negociaba con el Estado. No se lograron acuerdos. Así, la ETA vuelve a la acción armada y el Estado a la represión.

Segunda negociación: el Pacto de Lizarra-Garazi

En la segunda negociación hubo nuevos elementos a tener en cuenta. Aunque la negociación entre gobierno y ETA propiamente dicha se llevó a cabo hasta 1999, ya en 1995 ETA había apuntado nuevos métodos con la propuesta de diálogo al Gobierno español (PSOE) conocida como “Alternativa Democrática”, de acuerdo a la cual el pueblo vasco se convertiría en un sujeto participativo y de decisión para un proceso democrático en el cual se decidiría cuándo y cómo se ejercería el derecho de autodeterminación sin injerencias del Estado Español y respetando las decisiones finales del pueblo vasco. El gobierno español hizo caso omiso de esta propuesta. Al poco tiempo, en 1998 se firmó un acuerdo entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Eusko Alkartasuna (EA) y ETA. Éste dio pie a lo que más tarde se llamó el Pacto de Lizarra-Garazi, firmado por todos los partidos políticos, sindicatos y agentes sociales a excepción de los partidos de extracción española PSOE y PP. Comparándola con el modelo anterior de negociación, este pacto tuvo varios componentes nuevos: a) no exige condiciones previas; b) exige la ausencia de violencia; y c) es abierto e incluyente. En septiembre de 1998 ETA declaró una tregua que se extenderá hasta noviembre de 1999. Hay otro elemento nuevo muy importante a tener en cuenta: la construcción de acuerdos posibilitadores de avances al margen del Estado, entre las fuerzas vascas, para de esta manera ir construyendo el camino entre vascos hacia escenarios democráticos donde sea la voluntad popular el sujeto de decisión. De alguna manera se vislumbran los primeros pasos de unilateralidad, aunque en este caso es de todas las fuerzas vascas en relación al Estado. Esto hizo encender todas las alarmas en los centros de poder del Estado español ya que este proceso visualizaba la derrota del diseño pactado en la transición y ponía en riesgo real su proyecto llamado España.

En las elecciones de ese año, el partido Herri Batasuna tuvo un amplio crecimiento en términos del número de votos, siendo así recompensado por la sociedad por su trabajo en la solución del conflicto y la reconstrucción del País Vasco. Sin embargo, aunque este resultado fue bueno para la Izquierda Abertzale (independentista), no lo fue para el proceso general de resolución del conflicto. Ante el miedo a perder espacios de poder, PNV y EA, los principales acompañantes en el proceso, dejan que éste se pudra. Todo ello desembocó en la ruptura de la tregua por parte de ETA en noviembre de 1999.

En Europa se desintegraba la URSS y las repúblicas bálticas se independizaban. En América se celebraba el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, mientras que Hugo Chávez ganaba las elecciones en Venezuela y en Palestina se daban las primeras elecciones democráticas.

Con Batasuna golpeada (ya que pagó el precio político de la ruptura del proceso), y el Estado consciente de que el camino emprendido por la Izquierda Abertzale, pasando de la resistencia a la construcción nacional y la formación de grandes acuerdos entre vascos, puede llevar a escenarios de ruptura con el Estado, emprendió una ofensiva sólo vista en tiempos del franquismo. Por medio de la judicatura y teniendo como elemento estelar al Juez Baltasar Garzón, se promueve la doctrina “Todo es ETA” de tal manera que quien luchara por la independencia o los derechos civiles, humanos y culturales vascos, o por los mismos fines que ETA, aunque fuera de manera política, mediática y pública, automáticamente era clasificado como miembro de la ETA. Bajo esta justificación comenzó la ilegalización de partidos, el cierre de periódicos, radios, organizaciones sociales, organizaciones culturales. A la par empezaron los juicios masivos por los cuales cientos de ciudadanos fueron imputados y encarcelados por causas derivadas de su quehacer público, político y cultural. Muchos de ellos siguen en la cárcel.

La Declaración de Anoeta

En estas circunstancias de represión y con una Izquierda Abertzale perseguida pero en continuo debate interno y en las calles, se encaminó hacia una tercera negociación. De nuevo la Izquierda Abertzale (en este caso Batasuna), lanzó una nueva propuesta en el año 2004: la Declaración de Anoeta. Al igual que en la propuesta previa, en esta Declaración hubo elementos innovadores para facilitar la posibilidad de acuerdos más globales y duraderos hacia un escenario final de paz con justicia. Por primera vez se presenta la metodología de las dos mesas de negociación; una en la que ETA negociaría con el Estado las consecuencias del conflicto (presos, exiliados, victimas y desarme), y otra en la cual todos los agentes políticos y sociales hablarían sobre las causas del conflicto (derecho de autodeterminación, territorialidad y cuestiones políticas). Como vemos, la Izquierda Abertzale ha estado en continuo debate y evolución de posiciones para posibilitar un proceso de paz incluyente en el que todas las posiciones políticas puedan ser defendidas en igualdad de condiciones.

Con la convicción de que el conflicto armado no beneficia a nadie, dieron inicio las conversaciones exploratorias entre Arnaldo Otegi (de Batasuna) y Jesús Egiguren (PSE filial del PSOE), que fueron el preludio de las conversaciones entre el Gobierno (PSOE) y ETA, que desembocan en la tregua unilateral de ETA en Marzo de 2006. Esta tregua ocurrió con unas condiciones pactadas con anterioridad. Mientras que ETA se comprometió a que no habría más atentados ni acciones de ningún tipo, el gobierno español accedió a detener las detenciones, juicios y represión en general. Además, ambas partes aceptaron la metodología de las dos mesas de negociación con el plus de que lo que ocurriera en una mesa no sería condicionante para el trabajo de la otra. En cuanto al compromiso del Estado, lo cierto es que, aunque José Luis Rodríguez Zapatero hizo público en la Cámara de los Diputados el comienzo de las conversaciones con ETA y recibió el apoyo del Congreso, en realidad carecía del apoyo o, por lo menos, del consenso de todos los poderes del Estado y más concretamente del judicial, que es favorable a las tesis del Partido Popular de “no negociación.” Al mes de la declaración de tregua, fue detenido y encarcelado Arnaldo Otegi. En los meses siguientes, estando aún vigente la tregua, hubo cerca de 120 detenidos, varios de los cuales denuncian torturas. ETA, por su parte, asaltó una fábrica de armas en Francia en octubre de 2006.

En un escenario de mutua desconfianza en los meses de noviembre y diciembre, tanto ETA en varios comunicados, como Batasuna por medio de ruedas de prensa, denunciaron que el proceso de paz se encontraba en crisis. La respuesta por parte del Gobierno fue una rueda de prensa en la cual Rodríguez Zapatero anunció que en el año 2007 el proceso iría mejor. El 30 de diciembre ETA hizo estallar un artefacto explosivo en los estacionamientos de la terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas. En respuesta, el gobierno español dio por terminado el proceso, en tanto que ETA emitió un comunicado afirmando que la tregua seguía vigente y reservándose el derecho de actuar ante agresiones del Estado. Al cabo de unos días Batasuna, en nota de prensa, hizo un llamado a ETA para que reafirmara sus compromisos de tregua Así, aunque siguió habiendo reuniones extraoficiales entre las partes, el proceso estaba definitivamente roto.

La sociedad vasca le cobró políticamente a la Izquierda Abertzale la ruptura del proceso, ya que si bien el proceso de 1998 había sido ilusionante, este último quizás había sido el más esperanzador, tanto para la militancia de la izquierda, como para la sociedad vasca en general. Esto se debió a varios factores. El primero fue que la izquierda Abertzale había logrado instaurar en el pensamiento de la gran mayoría de la población el concepto del “derecho a decidir” como un derecho básico que debía ser respetado. El segundo fue el gran cansancio en la militancia de la izquierda, ya que la represión había llegado a límites insospechados.

UN NUEVO PROCESO DEMOCRÁTICO DE LA NEGOCIACIÓN Y LA UNILATERALIDAD

Con la Izquierda Abertzale ilegalizada, en consecuencia inhabilitada para hacer política, además de sus contradicciones internas por la ruptura del proceso, entre quienes defienden la continuidad de la lucha armada (sobre todo en los momentos de represión) y los que defienden la necesidad de poner fin a dicha estrategia. Con el marco político estatutario obsoleto por el trabajo político realizado por la Izquierda Abertzale. Con el convencimiento de que ese modelo de negociación estaba agotado, ya que se visualiza claramente que el Estado en todos estos procesos nunca ha participado con la intención final de terminar con el conflicto armado dentro de un marco democrático de respeto a los derechos civiles, políticos y humanos de los vascos. Teniendo en cuenta este contexto, la Izquierda Abertzale llama a sus bases a un debate interno, en el cual definir su estrategia a corto, medio y largo plazo. Éste se llevó a cabo a lo largo de 2008 y, aunque las condiciones fueron las mejores, contó con la participación de varios miles de militantes. De este debate surgió la iniciativa “Zutik Euskal Herria” (País Vasco en pie), documento que recogió las conclusiones finales del debate al interior de la izquierda independentista. Con ello se dio por terminada la fase política que hasta ese momento había caracterizado al proceso, apostándole ahora por la apertura de un nuevo proceso democrático basado en la negociación, los acuerdos políticos y la participación popular, con el objetivo de construir un marco democrático sin injerencias, injusticias y violencia. Anteriormente, la Izquierda Abertzale había escenificado lo que se llamó la “Declaración de Altsasu” en la que asumía los principios del Senador Mitchell, entre los cuales destacan que: “nadie podrá utilizar la fuerza o amenazar con su uso para influenciar en el curso de las conversaciones multilaterales, y el compromiso del uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos para resolver cuestiones políticas.” Al reafirmar la Izquierda Abertzale su compromiso de avanzar hacia el proceso democrático y dar pasos en ese camino sin esperar a otros actores políticos, abre el camino de la Unilateralidad, un nuevo método para ir abriendo puertas y tendiendo puentes hacia una bilateralidad o multilateralidad que llevara al País Vasco a un Marco Democrático, donde todas las ideas y posiciones políticas pudieran ser defendidas en igualdad de condiciones, donde todos los derechos sean respetados en ausencia de cualquier tipo de violencias.

A partir de ese momento los eventos políticos han ido sucediendo rápidamente hasta llegar quizás al punto culminante: octubre del 2011. A continuación se enlistan los más importantes:
• Marzo de 2010: Declaración de Bruselas donde diferentes personalidades del ámbito internacional saludan la iniciativa Declaración de Altsasu y el camino emprendido por la Izquierda Abertzale.
• Junio de 2010: Firma del acuerdo entre EA y la Izquierda Abertzale llamado Lortu Arte (hasta conseguirlo). En éste se establecieron las bases de un acuerdo estratégico entre fuerzas políticas independentistas en defensa de la soberanía nacional.
• Setiembre de 2010: Firma del Acuerdo de Gernika, donde la mayoría de las fuerzas políticas y agentes sociales vascos hacen un llamado a ETA para que declare una tregua y al gobierno español a que negocie y respete las decisiones de la ciudadanía vasca.
• Noviembre de 2010: Brian Currin anuncia la creación del Grupo Internacional de Contacto.
• Enero de 2011: ETA anuncia el alto al fuego unilateral, permanente y verificable. Sin embargo, cabe destacar que desde agosto de 2009 no había realizado ninguna acción armada.
• Enero de 2011: Firma del acuerdo Euskal Herria Ezkerretik, entre las fuerzas políticas EA, la Alternativa e Izquierda Abertzale con el firme compromiso de avanzar en la construcción nacional y la transformación social por vías exclusivamente políticas en la consecución de un País Vasco soberano y solidario.
• Marzo de 2011: Se presenta la coalición Bildu (reunir) compuesta por EA, Alternativa e independientes para concurrir a las elecciones municipales y forales que se tendrían lugar en mayo del mismo año. Hubo intentos por parte del Estado de ilegalizar la coalición.
• Mayo 2011: Elecciones municipales y a Juntas Generales en el País Vasco. En las municipales Bildu quedó como primera fuerza por el número de cargos municipales elegidos y como segunda por el número de votos. En las Juntas Generales Bildu recibió el 25.9% de los votos con 45 cargos, mientras que en las elecciones del Parlamento de Navarra ganó el 13.30%, con 7 diputados. De nuevo la sociedad vasca premió con su apoyo los esfuerzos de la Izquierda en el camino de la paz y la soberanía.
• Septiembre 2011: El Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK por sus siglas en Euskera) subscribe el Acuerdo de Gernika.
• El 17 de Octubre de 2011 se celebró la Conferencia Internacional de Paz en el Palacio de Aiete, a la que acudieron diferentes personalidades internacionales, así como la totalidad de las fuerzas políticas y agentes sociales y sindicales del País vasco a excepción del PP. De ésta se derivó el documento también conocido como la DECLARACION DE AIETE. La Declaración de Aiete propone una ruta basada en el fin de la violencia, el diálogo a todos los niveles (ETA, gobiernos, partidos políticos, conjunto de la sociedad) y los consensos. Este condensa un camino pacífico, inclusivo y democrático para consolidar el proceso de paz.
• 20 Octubre 2011: ETA declara el cese definitivo de la lucha armada.
• El 20 de Noviembre del 2011 fueron las elecciones generales en el Estado Español.

Por parte del gobierno español, todo este proceso estuvo a cargo del PSOE (intentando sabotearlo continuamente, para conseguir una escisión y el debilitamiento de la Izquierda Abertzale) y acompañado de un discreto apoyo internacional. Este camino llevado a cabo unilateralmente por la Izquierda Abertzale estuvo acompañado en momentos por el apoyo de las fuerzas de izquierda en el País Vasco, construyendo consensos mediante la firma de diversos acuerdos y por compromisos internacionales por parte del PSOE. Finalmente, el gobierno del PSOE, al encontrarse sumergido en la dinámica electoral y valorando que cumplir esos compromisos le podía restar votos en el Estado, no los cumplió. Así, el 20 de noviembre, el Partido Popular ganó las elecciones generales por mayoría absoluta y se desentendió del Proceso de Paz. También en este recorrido la sociedad vasca ha ido acompañando el proceso recompensando a las fuerzas comprometidas con él. En las elecciones generales se presenta una nueva coalición llamada EH Bildu (reunir el País Vasco) en la que, además de EA, Izquierda Abertzale y Alternatiba se suma Aralar, recogiendo resultados históricos con 7 diputados y tres senadores en Madrid.

CONCLUSIONES

Actualmente, el proceso se encuentra estancado, aunque la Izquierda Abertzale ha seguido dando pasos unilaterales, como es el reconocimiento de las víctimas y el dolor generado, para posibilitar la reconciliación en la sociedad vasca. El Gobierno (PP), viendo la potencialidad del camino emprendido por la Izquierda Abertzale hacia un debate basado únicamente en los derechos democráticos y en la ausencia de violencia, donde no tendría argumentos para negar el derecho a decidir su futuro en entera libertad a los vascos, se empecina en antiguas recetas, cerrando la puerta a la posibilidad de cualquier tipo de avance en el proceso.

Quizás podría parecer un poco largo todo el relato de los procesos habidos. Pero creo importante ver la evolución que ha tenido ya que, como dije al principio, aunque este proceso siendo diferente en tiempos y métodos, proviene de un trabajo de debate, crítica y autocrítica, arduo y constante, realizado durante este recorrido por la Izquierda Abertzale, unos impulsados por motivos internos y otros por circunstancias y motivos externos.

Después de este relato y retomando el objetivo central del artículo, propondría tres lecciones a partir de este lago recorrido desde 1989 hasta los tiempos actuales, dada su relevancia para la actual coyuntura política mundial. Lo que predomina en casi todos los países son sociedades que repudian y dan la espalda a la política y a los políticos, ya que estos se han convertido en élites que sólo cuentan representan a las sociedades en temporada de elecciones.

1) Primero, está la necesidad de crear izquierdas que en base al debate, la crítica y la autocrítica y el trabajo honesto, transparente y con objetivos claros, olvidando el pragmatismo y los interés personales, y en constante evolución programática sin olvidar el objetivo final, faciliten la puesta en marcha de sociedades democráticas (sin pervertir la palabra y su contenido) sustentables e igualitarias.
2) Segundo, la constatación de que cuando se forman militancias críticas y políticamente cultas, es más propenso que se cierren las puertas a la corrupción y al posible desvío de los líderes, dignificando y acercando a la sociedad en general al interés y quehacer político.
3) Y, por último, la urgencia de crear masas sociales críticas y cultas que ante la constatación de que hay formas de hacer POLITICA y aunque no militen, sí participen e incidan directamente en los procesos políticos, sociales o económicos que se den en sus Estados.