Jueves 20 de marzo, 2014

El pasado jueves dio inicio el ciclo de mesas “Los cambios estructurales y la disputa por la Nación”. La presentación corrió por parte de Félix Hernández Gamundi, integrante del Comité 68, quien explicó que este ciclo busca ser un espacio de análisis y debate sobre la actual coyuntura y los retos que ésta presenta.

Para discutir el tema de “Agenda Legislativa y proyecto de país” nos acompañó Alejandro Encinas. El senador comenzó planteando que los cambios que han traído las reformas estructurales han quebrantado las bases del pacto social de la Constitución de 1917. El gobierno ha roto el principio de la propiedad de la Nación y así, ha cedido soberanía y poder. Lo que estamos viendo es una continuación del debilitamiento y el desmantelamiento del Estado, paralelo a una creciente disputa por el control entre diferentes grupos de poder.

A continuación, Encinas hizo un recuento de las transformaciones que ha sufrido el actual régimen político para favorecer la concentración de poder. Desde la centralización que han implicado la Reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública y las facultades de la Secretaría de Hacienda sobre las entidades federativas, hasta las Reformas Educativa y Energética, que buscan recuperar el control sobre los grandes sindicatos nacionales.

Encinas calificó la Reforma Energética como la más profunda y regresiva. Con los contratos de utilidad compartida y las concesiones, las grandes beneficiarias serán las corporaciones transnacionales, tanto las principales petroleras privadas, como las mineras que ya operan en nuestro país.

Asimismo, consideró importante destacar que la fragmentación de la izquierda y la participación en el Pacto por México –un acuerdo de cúpulas sin legitimidad, transparencia y consenso- allanaron el camino para estas reformas. La consolidación de Morena como un partido político más, redujo el poder de convocatoria de AMLO a un solo grupo y excluyó a aquellos ciudadanos que no querían militar en un partido. Por otra parte, han crecido las críticas al PRD, principalmente con el reclamo de que ha dejado de ser un partido de oposición y se ha integrado a la lógica del resto.

Las divisiones de la izquierda han generado a su vez la pérdida de espacios políticos que se habían construido en el pasado. Encinas detalló que mientras antes había gobiernos de izquierda en 500 municipios, hoy esa cifra sólo asciende a 320. Esto se explica en parte porque actualmente cuatro partidos de izquierda disputan cada espacio. En su opinión, la grave situación de fragmentación se asemeja a la previa a 1988. Sin unidad incluso está en riesgo la victoria de la izquierda en la Ciudad de México. Por lo mismo, Encinas reiteró que el proyecto de unidad de Cuauhtémoc Cárdenas -al frente del PRD- es el que podría regresar a la izquierda a una posición de oposición significativa. Sin embargo, insistió que el cambio no vendrá de los partidos, sino de la movilización y la insurgencia social.