El cierre del Ciclo de Mesas estuvo a cargo del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien inició su charla diciendo que las reformas que están ocurriendo actualmente en el país son parte y consecuencia de cambios que se están dando a nivel global, que han prosperado por décadas. Comenzó en los noventa, abriendo la puerta a la privatización ejidal. Actualmente, estas tendencias se muestran en la transformación de la inversión extranjera directa de la industrialización y la manufactura hacia un fuerte proceso de desindustrialización y la extracción de bienes primarios como la minería, causando depredación ambiental, de despojos del territorio y de cobros muy injustos de las grandes empresas por la explotación de recursos. Otra cara es la una crisis del sistema bancario originada también por los cambios globales donde el negocio comenzó a centrarse en la especulación con créditos. Estas tendencias, que responden a los intereses de las grandes empresas e instituciones financieras globales afectan seriamente al mundo en vías de desarrollo.

Sobre las Reformas Estructurales en México señaló que reformas como la educativa en realidad no apuntan hacia la mejora en la calidad educativa, a la satisfacción de derechos sociales como la educación o al desarrollo económico que podría generar, sino a la disminución de los derechos laborales del magisterio. La reforma fiscal tampoco contribuye para incrementar lo suficiente la recaudación fiscal, de tal forma que pueda financiar al desarrollo del país y el bienestar de la población. La reforma laboral afecta los derechos de los trabajadores. También enfrentamos leyes secundarias que atentan contra las intenciones democratizadoras de los medios de comunicación de la reforma constitucional: se pretende fortalecer al duopolio, censurar información en Internet, detener el avance tecnológico, etc. Todo ello frena el crecimiento económico. Por último, está la contrarreforma energética, que permite la inversión privada y cede a los privados el manejo de este recurso tan importante para la vida nacional. Lo que estamos viendo es que el Estado dejará de recibir una buena parte de los ingresos que hasta ahora había obtenido del petróleo a favor de inversionistas extranjeros. Esta política no tiende a impulsar el desarrollo nacional sino a darle valor agregado en otras partes para venderlo luego en nuestro mercado a precios más altos. Además, ha provocado múltiples conflictos por la defensa del territorio y en contra del extractivismo. Una de las perspectivas que se plantea actualmente frente a la Reforma Energética es el impulso de una Consulta Popular vinculatoria que está prosperando en el país, que seguramente será favorable para la defensa del petróleo. Todos son retos que enfrentan las fuerzas progresistas no sólo en el país sino a nivel global.