Jueves 3 de abril, 2014

Nota informativa de la conferencia “El tiempo del despojo. Poder y territorio” de Adolfo Gilly

El jueves pasado, en el ciclo de mesas “Los cambios estructurales y la disputa por la Nación”, nos acompañó el profesor Adolfo Gilly. Con un trabajo titulado “El tiempo del despojo”, el profesor expuso un análisis de cómo se han transformado las relaciones humanas ante el posicionamiento del capital financiero como la máxima expresión del capital sobre el territorio.

Planteó que el mundo financiero es el nuevo al mando, bajo nuevas reglas y con una fuerza abstracta. El capitalismo, lejos de estar en crisis, continúa expandiéndose y tomando el control a través del dominio sobre el territorio. Valiéndose de la violencia y las grandes innovaciones tecnológicas ha elevado sus ganancias y afirmado su dominación sobre el trabajo, transformando a su vez las relaciones sociales y las del ser humano con la naturaleza. El trabajo humano se ha convertido en la mercancía y el valor de cambio definitorio de todas las demás relaciones.

Su precarización, desvalorización, y flexibilización han arrebatado a los trabajadores su capacidad de resistencia y organización frente a los dueños de los medios de producción.
La apropiación, especifica Gilly, se ha hoy en día, no por herencia sino por despojo. Al mismo tiempo que se desmantelan las grandes conquistas de los trabajadores –tal como la salud, la educación, los sindicatos y la seguridad social- se busca institucionalizar los procesos de despojo. Encontramos ejemplos evidentes con la oleada de privatizaciones de bienes y servicios de los últimos 30 años. Nos estamos convirtiendo, advierte, en un país sin ley, en un mundo sin ley. Esta es la tendencia mundial del capital financiero es el desafío que enfrentamos. Sólo viendo de frente esta realidad podremos definir qué hacer ante ella.

Gilly manifiesta su preocupación frente a la situación de miedo y desorganización que vive el país actualmente. Afirma claramente que hoy en México somos víctimas de una Guerra Sucia que busca desmovilizar y desmoralizar a la sociedad. No obstante, él confía en que la gente, que aunque replegada continúa siendo profundamente política, aprovechará los nuevos elementos para informarse y organizarse, y sabrá responder a esta realidad tan desafiante.