Jueves 29 de mayo. El tema de las telecomunicaciones en México está retomando fuerza nuevamente. Para enriquecer la discusión, el pasado jueves el especialista Carlos Lavore, el periodista Javier Solórzano y el abogado de la Red en Defensa de los Derechos Digitales, Luis Fernando García aportaron cada uno su perspectiva ante el proceso legislativo de ley secundaria a llevarse a cabo en las próximas semanas.

Carlos Lavore comenzó esclareciendo las tendencias mundiales de las telecomunicaciones. Resaltó que actualmente 5 grupos de comunicación controlan lo que ven y escuchan casi 600 millones de latinoamericanos. Éstos son: Grupo PRISA, Globo, RECO, Clarín y Grupo Televisa. Por otro lado, son 3 los grupos de telefonía que tienen control sobre América Latina. Al tener participación en otros negocios más allá de los medios de comunicación, queda claro que todas estas empresas los medios no constituyen un ejercicio periodístico, sino un negocio más.

Lavore apuntó que las grandes corporaciones de medios se han dedicado a construir el sentido común predominante durante décadas, infundiendo miedos, invisibilizando lo que les molesta y homogeneizando el pensamiento. Esto ha resultado en desinformación, despolitización, desideologización e incluso en el rechazo a lo ajeno; en cierto sentido, puede entenderse como un origen más de la violencia.

Incluso la oposición es prisionera de este sentido común fabricado por los grandes medios, este sentido común neoliberal que rebasa la esfera de lo económico. En un afán de espectacularizar la política y someterlo todo a la racionalidad del poder, el gobierno, el poder económico y los medios de comunicación se han fundido en una misma lógica afirmó Lavore. El especialista planteó que si el sentido común es una construcción, se debe disputar ese proceso, con nuevas formas de luchar por la conciencia y las formas de hacer política.

Aunque reconoció que la reforma constitucional fue un avance, señaló que no es suficiente pues se ha invisibilizado que el espacio radioeléctrico debería estar dividido a tercios para tener participación privada, pública y comunitaria. Si el gobierno está en la misma lógica que las compañías, concluyó que sólo la sociedad civil podrá lograr una transformación en el sistema de medios.

El periodista Javier Solórzano hizo un valioso recuento de la conformación de los medios de comunicación públicos y privados en nuestro país. Recordó las transformaciones más importantes en este campo desde Miguel de la Madrid hasta las discusiones del año 2007 en el Congreso.

Para él, la sociedad mexicana dio un salto de suma importancia con el rechazo a la iniciativa de ley secundaria de telecomunicaciones. En concordancia con la sociedad civil, Solórzano señaló diversos aspectos inadmisibles de la iniciativa tal como el control de contenidos, las limitaciones al uso de internet y la falta de autonomía de los medios públicos. Asimismo, resaltó la importancia de internet y las redes sociales: “Los medios de comunicación perdieron su vínculo con la sociedad. Las redes sociales lo restablecieron.”

Javier Solórzano reconoció que será complicado que cambien las cosas y que si no se beneficia el duopolio televisivo probablemente lo hará un tercero o cuarto gran consorcio a través de alianzas que ahora parecieran inimaginables. Sin embargo, confía en que la sociedad siga informándose y participando para darle un curso diferente a la historia. Para el periodista, la movilización social será clave para el tema.

Una tercera perspectiva fue que aportó el abogado Luis Fernando García, miembro de la Red por la Defensa de los Derechos Digitales. Partiendo del contexto nacional, García hizo un análisis de las condiciones en las que se aprobaron las reformas estructurales y los cambios en la legislación para controlar y limitar protestas sociales. Acusó que en una cuestión de meses, se han cancelado los principales mecanismos de expresión política: los medios de comunicación y ahora la calle. Para él, la profecía de la regresión autoritaria se está convirtiendo en una realidad.

Ante esta pérdida, García remarcó que sin ser la panacea, internet ha sido un espacio ganado a pulso para que la gente se informe, ha sido una ventana y un mecanismo para gestar una oposición -a falta de una oposición institucional y una periodística-. El gobierno ve en internet un riesgo y he ahí su necesidad de controlarlo.

Por otra parte, la intención de neutralizar internet, de intervenir comunicaciones, de geo-localizar sin una orden judicial, de minimizar a los medios sociales o de controlar lo que se dice en internet responde a una tendencia mundial de neutralización de espacios de participación política. El gobierno mexicano tiene toda la intención de continuar por ese camino para entrar al tratado de libre comercio Trans-Pacific Partnership (TPP).

Afortunadamente, un sector de la población sin miedo a pronunciarse en contra de este modelo de sociedad de control salió a oponerse a la ley secundaria. García detalló que si se pospusieron las discusiones en el tema de telecomunicaciones fue porque sucedieron las dos cosas que le asustan al gobierno federal: el retorno de la juventud movilizada y la afectación de su imagen a nivel internacional. La movilización social logró poner el tema en la agenda y aplazar la discusión legislativa, sin embargo hasta ahora no hay un verdadero debate público sobre el tema recalcó García. En este escenario adverso, si existe una solución, está en la sociedad.