Despojo es privar a alguien de lo que goza y tiene, desposeerlo de ello con violencia, es quitar a algo lo que lo acompaña, cubre o completa y es, también, desposeerse de algo voluntariamente.

Rescate es recobrar por precio o por fuerza lo que el enemigo ha tomado, es liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión, y es también, recobrar el tiempo o la ocasión perdidos.

Hablemos hoy, pues, de despojo y de rescate, de escases y de abundancia, de balance…y de feminismo.

 

Siempre que tengo la oportunidad de compartir mi historia y la historia de maravillosas humanas con las que he trabajado, comienzo por compartir que me reconozco feminista, y desde ese lugar de vulnerabilidad y de esperanza agradecer su presencia esta tarde.

 

Ser feminista me ha enseñado a que:

Conocer nuestras raíces nos hace fuertes, nos enseña el legado que nos da origen y que forma los regalos que tenemos para ofrecer a la jornada que caminamos por la equidad, en ésta las abuelas nos acompañan. Conocer nuestras raíces nos rescata.

La jornada es de la mano, de la mano vamos a construir un mundo feminista, que por lo pronto yo, bien a bien no se como se ve, pero estoy dispuesta a construirlo, por una razón: el patriarcado esta destruyendo a este planeta, y necesitamos  resistir y rescatarnos.

La jornada es de la mano, es la enseñanza mas bella del feminismo, la que con mayor potencia desafía al patriarcado.

 

Como dice Silvia Federici:

La mejor forma de resistencia a la violencia, no es enfrentarla sola, es juntarnos, crear formas de vida y reproducción más colectivas, fortalecer nuestros vínculos y así verdaderamente, crea una red de resistencia que ponga fin a toda esta masacre.

 

Silvia nos invita a tejer una red de resistencia que nos rescate del despojo mas triste y mas desolador, el despojo de la posibilidad.

 

Este de nosotras, es un mundo raro y bello y nuevo y en veces tan viejo, navegamos con lastres pensando que son velas, buceamos con plomos, pensando que son aletas, nos necesitamos juntas, juntos, de la mano.

El liderazgo que necesita este planeta será colectivo o no será y será feminista o no será, ¿por que?

 

Porque para enfrentar los retos de hoy: cambio climático, sobrepesca, deforestación, violencia, polarización, la lista es larga, para nuestro rescate necesitamos :

 

  • Intención clara y profunda,
  • Disponibilidad a prueba de todo para pensar en opciones creativas
  • Sentido de tribu para construir comunidad y resiliencia
  • Mente y corazón abierto para trabajo en equipo, ése al que no le preocupan las jerarquías si no sacar las cosas adelante.

 

Estas son características inherentes al feminismo, al liderazgo de mujeres. Todas, las he podido observar y aprender de mujeres del mar, mujeres de La Paz, mujeres de El Manglito, orgulloso barrios histórico y pesquero de esta ciudad y comunidad de la que hablaremos mas adelante.

 

Hablemos un poco de pesca, según la Organización Internacional por las Mujeres en la Industria Pesquera, en 2019, por primera vez, la temática de las mujeres en la pesca es abordada en mesas redondas durante los dos mayores foros de pesca del mundo, Boston y Bruselas. Así es, no es un error, 2019, este año. De igual forma, es hasta 2019, que las organizaciones profesionales de la pesca en Francia hablan abiertamente de recibir entre sus filas a las mujeres en el sector. La pesca continúa siendo un terreno de poco reconocimiento a las mujeres a pesar de su importante aporte a este.

 

Pero nosotras somos historias, crecemos y nos conectamos por historias…así que déjenme contarles algunos ejemplos conmovedores y motivantes[1]:

 

En Somalia, con todo en contra, una mujer se preguntó ¿Quién dijo que la pesca era un oficio reservado solamente para los hombres? Reeyan Ali se impuso en esta actividad tradicionalmente prohibida a las mujeres. La joven somalí de 18 años creció en un campo de refugiados. Una vez de retorno en su país, se lanzó en este oficio que hoy le permite poder alimentar a toda su familia.

 

En EUA, la capitana de langosta, Genevieve McDonald, de 35 años, se convirtió en la primera pescadora comercial de Maine en ser elegida para la Cámara de Representantes del Estado. McDonald, propietaria y operadora del Hello Darlin’ II de 32 pies, originaria de Stonington, representará al Distrito 134 como demócrata después de haber derrotado al candidato republicano Philip Brady Jr.

 

El alcance de la participación de las mujeres se observa no sólo en la cadena de valor de la pesca, sino también en la respuesta a los nuevos desafíos de este oficio. Debido a nuestro rol de madre y protectoras del hogar las mujeres estamos totalmente (mucho mas que la mayoría de los hombres) consientes de las necesidades de nuestras familias en aspectos tales como la  alimentación y el bienestar en general. Esta conciencia se extiende a la identificación y sensibilidad hacia los patrones y los ritmos de la naturaleza, ¿y como no? ¡Si los sentimos durante buena parte de nuestras vidas cada mes!

 

De acuerdo con la Organización Internacional por las Mujeres en la Industria Pesquera, estudios realizados en pesquerías en México, Colombia y Brasil han encontrado que las mujeres demuestran muchos mas comportamientos de responsabilidad y cuidado ambientales que los hombres.

 

Un estudio en México encontró que las mujeres tienen mucha mas capacidad que los hombres para cambiar sus comportamientos extractivos en respuesta a regulaciones, sanciones o castigo social. En Costa Rica un estudio de protección a la tortuga mostró que las mujeres siguen mas las reglas de proyectos de conservación comunitaria.

Debido a la diversidad de roles que juegan en una comunidad las mujeres son agentes clave para poder cambiar comportamientos, actitudes y acciones en los individuos. Un ejemplo excepcional de esto se puede ver en el santuario de Burgos en las Filipinas donde las mujeres tienen un programa de voluntarias, al que van con sus hijos, para vigilar el área y asegurar que los beneficios de la pesca sean para la comunidad.
¿Se imaginan a esas mujeres? Bueno, Filipinas está lejos, pero El Manglito esta cerca, y ahí también tenemos historias de poder, de vida.

 

En 2011 los pescadores de El Manglito, en estrecha colaboración con NOS (una maravillosa organización de la que tuve el honor de formar parte por 12 años), decidieron dejar de pescar callo de hacha par restaurar su devastado banco. En 2012 establecieron lo que se convirtió en un programa único de vigilancia comunitaria. Mientras el banco de bivalvos se regeneraba, los pescadores aprendieron la ciencia de la restauración y crearon las estructuras y habilidades organizacionales necesarias para manejar su creciente pesquería. Así nació la Organización de Pescadores Rescatando la Ensenada (OPRE), organización a la que, en 2017, la SAGARPA le otorga una concesión pesquera, reconociendo su esfuerzo y otorgando derechos sobre esta pesquería.

 

La creación de OPRE y el regreso a la pesca estuvieron marcados por una fuerte y potente pregunta que surgió desde las esposas, hijas y madres de los pescadores: ¿Y nosotras?

Así fue como surgió el programa de vigilancia terrestre. Catorce mujeres asignadas con la mitad del monto del sueldo que tenían los hombres se dedicaron durante aproximadamente 3 meses a patrullar por tierra el área por donde un grupo de personas estaban extrayendo el callo de manera ilegal. Las mujeres contuvieron esta extracción con su valiente presencia y con su perseverancia.

 

Como dice Chela, teníamos que ir: todos los días, todos los días y así controlaríamos el problema. Y así lo hicieron…la cosa es que no sólo hicieron eso. Al estar permanentemente en el área, decidieron empezar a limpiarla, y al estar permanentemente en el área, otras mujeres se empezaron a acercar para usarla para correr, llevar a sus hijos, así hoy tienen el reconocimiento de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, que les ha otorgado el co-manejo de esta área conocida en La Paz como Estero del Conchalito.….ocupación ciudadana de un espacio público donde la ilegalidad empezaba a crecer…Si esto no es exactamente el tipo de liderazgo e intenciones que necesitamos en este país, no sé, no tengo idea, cual si es.

 

Las mujeres de El Manglito no buceaban y no sabían por qué no buceaban. Araceli se lo preguntó y al no encontrar ninguna respuesta satisfactoria se lanzó a buscar los fondos necesarios para que un grupo de mujeres acompañadas por hombres, que, aunque buzos de hooka no sabían bucear con tanque, se capacitaran en esta actividad. Este acto marcó un antes y un después, al adquirir nuevas habilidades las mujeres de OPRE hoy pueden participar activamente en todas las actividades de su cooperativa: pesca, monitoreos, evaluaciones, antes restringidas por su incapacidad de bucear, pero no para ahí: administración, ventas y gobierno. Ellas rescataron su rol de un despojo patriarcal anclado en nuestra cultura.

 

Nunca olvidaré el momento en que vi entrar a Claudia de la mano del Tito al mar. Tito ha sido un buzo toda su vida, pero con hooka, nunca ha entrado con un tanque en la espalda. Claudia ni hooka ni tanque, es la primera vez que verá el misterio del mundo bajo el agua, aunque ha estado casada con un pescador desde hace casi 20 años. Para ambos es un mundo nuevo, se toman de la mano, desinflan sus chalecos, se sumergen, son los mismos, y son otros, nuevos y colegas, yo juro que cuando se desinflaron esos chalecos, el patriarcado también se desinfló.

 

¿Que sigue para nosotras que pescamos y que nos rescatamos?

 

Traer todo el potencial de la organización, las habilidades y el liderazgo femenino al servicio de nuestros océanos y de la economía que depende de ellos es una tarea importante, es la revolución necesaria.

 

A nivel global mas del 75% de las pesquerías se encuentran sobre explotadas. La ilegalidad se ha convertido en ambas, el mal mas combatido y el laberinto del que nadie encuentra salida. No existe medida de manejo o de vigilancia que pueda enfrentar esta situación en ausencia de una estrategia clara y contundente de restauración de ecosistemas.

 

Impulsar el liderazgo femenino puede fortalecer enormemente las capacidades de una comunidad para enfrentar la incertidumbre, adaptarse a los cambios, trabajar de manera colectiva y practicar la empatía. Además, puede incrementar la capacidad de practicar la empatía entre los miembros de una comunidad y de aprender a pensar y actuar de manera sistémica, entendiendo la relación entre el bienestar de una comunidad y el uso sabio de los recursos naturales.

 

En México tenemos las capacidades, la experiencia y resultados inspiradores. Necesitamos enlazarnos y crear un clan, un espacio colectivo, una comunidad que permita escalar un movimiento de desarrollo social encaminado a rescatar comunidades y océano en el marco de un nuevo liderazgo: colectivo y de equidad, feminista.

 

Estamos en un momento especial para detonar una red que:

 

  • Ayude a fortalecer proyectos ya iniciados que les den autonomía a las mujeres.
  • Ayude a detonar espacios para que otras mujeres se organicen y empiecen sus propios proyectos.
  • Detonar espacios creativos, efectivos, de acción y de aprendizaje, a ver la realidad como un todo y a encontrar lo que queremos crear juntas
  • Lleve el arte y la cultura a las comunidades donde hoy no existe detonando así su propio ser estético, artístico y creativo
  • Capacite a las mujeres en salud reproductiva
  • Atienda a niñas y niños en edad escolar en temas como fomento a la lectura, y enseñanza de las ciencias.

 

 

VAMOS A RESCATARNOS JUNTAS, DESPOJÁNDONOS DE MIEDOS, DE LA MANO.

[1] Gracias a la Organización Internacional por las Mujeres en la Industria Pesquera por compilar estas (y otras) maravillosas historias que se pueden consultar en https://wsi-asso.org/wp-content/uploads/2019/10/WSI-WATCH-2019ES.pdf?fbclid=IwAR0R4Wa7zWxwYy1TrcY5eL0a2gCMbLZY_TLa2IgitnKDIF9y1EGQgaHOBIA

 

Por: Liliana Gutiérrez Mariscal

Ponencia preparada por la autora para el Foro “Despojo y Rescate”

que tuvo lugar en La Paz, BCS el 15 de noviembre de 2019