Este viernes 4 de mayo será histórico. Se tiene previsto un encuentro internacional para confirmar la disolución formal de ETA, en la villa Arnaga en Kanbo, en la región de Lapurdi del País Vasco francés.

El encuentro, organizado por el Grupo Internacional de Contacto (GIC), Bake Bidea y el Foro Social Permanente, dará inicio a las 12 horas, y contará con la participación de Jonathan Powell y Gerry Adams, entre otros activistas por la paz.

Además se tiene previsto la participación de integrantes de varias organizaciones políticas en la región: una delegación del Partido Nacionalista Vasco, EH Bildu y Podemos Euskadi, al igual que representantes parlamentarios del País Vasco francés. Se prevee que el evento concluirá con un último comunicado de ETA haciendo oficial su disolución.

En otro comunicado reciente del grupo, hecho público el 20 de abril pasado, ETA pide perdón por todo el “sufrimiento desmedido” y lamentan que aún “no exista una solución democrática justa”. Aquí un fragmento del comunicado publicado en los diarios ‘Gara’ y ‘Berria’:

“En estas décadas se ha padecido mucho en nuestro pueblo: muertos, heridos, torturados, secuestrados o personas que se han visto obligadas a huir al extranjero. Un sufrimiento desmedido. ETA reconoce la responsabilidad directa que ha adquirido en ese dolor, y desea manifestar que nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo, pues hace ya mucho que este conflicto político e histórico debía contar con una solución democrática justa. De hecho, el sufrimiento imperaba antes de que naciera ETA, y ha continuado después de que ETA haya abandonado la lucha armada. Las generaciones posteriores al bombardeo de Gernika heredamos aquella violencia y aquel lamento, y nos corresponde a nosotros y nosotras que las generaciones venideras recojan otro futuro”.

Seguido a esta comunicación, ETA entregó varías cajas de armas a las autoridades francesas el 25 de abril, allanando el camino para su anuncio definitivo del próximo viernes. Esto da continuidad a un largo esfuerzo por alcanzar la paz, que tuvo fechas clave como la del 20 de octubre de 2011, cuando el grupo abandonó formalmente la lucha armada al término de la Conferencia Internacional de Paz en San Sebastián.

Fue en esa conferencia donde personalidades internacionales de la política y reconocidos activistas por la paz como Kofi Annan, Bertie Ahern, Gro Harlem Brundtland, Pierre Joxe, Gerry Adams y Jonathan Powell firmaron la Declaración de Aiete, una hoja de ruta para alcanzar la paz en el País Vasco.

En aquella declaración los firmantes recordaban “Sabemos desde nuestra propia experiencia que lograr terminar con una situación de violencia y conflicto, y lograr una paz duradera nunca es fácil. Se requiere valentía, voluntad de tomar riesgos, compromisos profundos, generosidad y visión de hombre de Estado. La paz viene cuando el poder de la reconciliación pesa más que los hábitos del odio; cuando la posibilidad del presente y del futuro es infinitamente mejor que la amargura del pasado”.

Esta declaración echó raíces en América Latina dos años después, con la organización, en la Ciudad de México, del Encuentro Continental por la Paz en el País Vasco. Con organizaciones como la Fundación para la Democracia, el Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano, y Serapaz, de México; Colombianos y Colombianas por la paz, de Colombia; Serpaj. Servicio Paz y Justicia, de Argentina; y la Fundación Guayasamin. Instituto Cultura, de Ecuador, y el movimiento pacifista vasco Lokarri. Todos ellos se sumaron a la declaración de Aiete.

Desde entonces, el proceso de paz ha avanzado en condiciones de unilateralidad, al tiempo que la izquierda Abertzale ha realizado una profunda consulta entre sus bases para definir sus estrategias de lucha pacífica. En este proceso se definió el abandono de la lucha armada por parte de ETA y la legalización de su lucha política con la creación del partido político Sortu. Pero entre los grandes pendientes continúa el lograr el acercamiento y el juicio justo a los 282 presos, dispersos en el Estado Español y abrir un proceso que profundice en hacer justicia a las víctimas de la violencia, en la memoria y la reconciliación.