El gobierno de Peña Nieto sigue con el plan de las petroleras expropiadas, no solamente se trataba de destrozar la Constitución para recuperar lo perdido a partir del 18 de Marzo de 1938, lo que ya hicieron con la reforma, por la legitimidad que les dio el Pacto por México, también había que desmantelar Pemex a través de dos estrategias anteriores a la reforma:

  • Estrangularla por falta de presupuesto para mantenimiento e inversión, y
  • Extraer todo lo que pueda producir, monetizar los recursos petroleros, como se puede leer en la entrevista que el periodista Alejandro Cacho le hizo a nuestro compañero Sergio Benito Osorio, el 25 de Octubre del presente. El texto y el audio están en:

Están llevando a Pemex a quebrar y a desaparecer: Sergio Benito Osorio

Ya hay alarma en los centros financieros mundiales que hablan de riesgo de quiebra de Pemex.

Con la reforma además, se le ha venido despojando de los campos petroleros productivos, los de aguas someras, en los que Pemex no tenía rival en el mundo, para entregarlos a través de las licitaciones llamadas rondas, a empresas privadas, extranjeras sin duda.

Por efecto del estrangulamiento presupuestal, Pemex ha bajado su producción de crudo en 16%, entre 2011 y el presente, lo que lleva a una pérdida de ingresos por ventas de 6,000 millones de dólares, casi 120,000 millones de pesos por año.

Si se toma en cuenta la producción total de hidrocarburos líquidos, la pérdida puede llegar a 150,000 millones de pesos por año.

La producción de gas natural ha disminuido en más de 1,000 millones de PCD (Pies Cúbicos Diarios), lo que arroja una pérdida de ingresos por ventas no efectuadas, de más de 1,000 millones de dólares por año, equivalentes a casi 20,000 millones de pesos anuales.

Al mismo tiempo que se ha producido esta disminución de producción de gas, la importación ha crecido en 1,400 MMPCD, lo que significa la exportación de 28,000 millones de pesos por año.

La producción de las refinerías de Pemex, bajó de 1.5 a 1.1 millones de barriles diarios, entre Abril de 2014 y Agosto de 2016, en pleno periodo del actual presidente, lo que llevó a una pérdida de ingresos por venta de gasolina, al precio local, de más de 145,000 millones de pesos anuales.

En diésel, la situación es similar, con pérdida de ingresos por 104,000 millones de pesos por año.

Por último, en este breve recuento de calamidades económicas generadas por el régimen actual, está el hecho de la importación de gasolinas, tanto para sustituir la menor producción, como para satisfacer el crecimiento de la demanda, lo que ha llevado a la salida de más de 330,000 millones pesos por año.

En cuanto a la sangría económica, la Secretaría de Hacienda extrae de Pemex 640 millones de pesos diarios, por derechos, más 4,000 millones de pesos semanales. Esto resulta en 442,000 millones de pesos anuales; casi 24,000 millones dólares por año.

La suma de daños económicos, tanto por pérdidas de producción, como por importación de combustibles y por último, el pago de derechos, es astronómica. Tienen razón las financieras mencionadas: Pemex puede quebrar.

Se tiene que ser muy incapaz, o simplemente traidores a la patria, o una y otra posibilidad combinadas, tanto en la presidencia, como en Hacienda, para estar llevando a la catástrofe a nuestra petrolera y, ciertamente, a las finanzas nacionales.

Urge la acción de petroleros y los demás trabajadores.

También la de ciudadanos.

No nos conviene, no queremos la reforma.

Habrá que pensar en revertirla.

Habrá que pensar en la Consulta Popular.

Habrá que pensar en una moratoria a las licitaciones.

Habrá que exigir que baje la carga fiscal a Pemex.

No queremos que Pemex desaparezca.

No nos conviene esta política suicida.

Publicado originalmente en el Observatorio Ciudadano de Energía