Voy a hablar de Raúl Álvarez Garín, a ver si la emoción me lo permite. Tengo la satisfacción y el privilegio de conocer a Raúl desde hace poco más de 55 años a lo largo de los cuales he disfrutado de su amistad y tenido la oportunidad de compartir con él algunas experiencias de militancia; este trato tan prolongado me ha permitido observar como Raúl Álvarez se ha convertido en uno de los dirigentes políticos más importantes de la izquierda democrática y socialista de nuestro país. Raúl es hoy una presencia viva y combativa que reivindica y practica la ética, los valores y los principios como base de la acción política.

A Raúl Álvarez lo conocí por los años de 1957-1958 cuando juntos nos iniciamos políticamente; tuvimos nuestro bautizo de fuego en el apoyo a las luchas de la insurgencia sindical del magisterio que encabezó Othón Salazar a quien acompañamos en la ocupación y el plantón que por varias semanas se mantuvo en la Secretaría de Educación Pública, participamos asimismo en las movilizaciones de los trabajadores petroleros, de los electricistas del SME y de los ferrocarrileros que impulsaban su Plan del Sureste bajo la dirección de Demetrio Vallejo y de Valentín Campa Salazar; compartimos con los maestros la alegría de su triunfo cuando ganaron la dirección de la Sección IX del SNTE y con los ferrocarrileros cuando se impusieron en las elecciones que les dieron el acceso a la dirección nacional de su sindicato.

También estuvo presente Raúl en la defensa de la economía popular y en contra del alza de las tarifas del transporte urbano, que estaba en manos del Rubén Figueroa y su corrupta Alianza de Camioneros de México y participó en el ya legendario “movimiento camionero”; Raúl se desempeñó en los preparativos de una huelga general de pagos en contra de la Compañía Mexicana de Luz, para impedir el alza de las tarifas eléctricas y en demanda de la expropiación y nacionalización del sistema eléctrico nacional que estaba en manos de compañías extranjeras, los preparativos de la huelga de pagos los dirigía el Consejo del Pueblo Mexicano, organización frentista de masas que tenía como su columna vertebral al Sindicato Ferrocarrilero; la huelga de pagos no pudo estallar ya que el 29 de marzo de 1959, Adolfo López Mateos desató la represión para romper la huelga de los ferrocarrileros: su sindicato fue intervenido militarmente, sus locales fueron ocupados por el Ejército, sus dirigentes fueron desconocidos y encarcelados junto con miles de ferrocarrileros en el Campo Militar N° 1; Raúl Álvarez Garín y yo sostuvimos una entrevista con Gustavo Díaz Ordaz, entonces secretario de Gobernación para solicitarle la libertad de algunos estudiantes presos, entre ellos José Guerrero y Guerrero, dirigente estudiantil de la Facultad de Derecho de la UNAM; Díaz Ordaz nos prometió liberarlos y nos ofreció garantías para nuestras personas; sin embargo, Raúl y yo fuimos detenidos al salir en las puertas de la Secretaría de Gobernación; permanecimos presos en el Campo Militar N° 1 unas dos semanas. Cuando estuvimos libres, continuamos nuestros estudios y concentramos nuestros esfuerzos en la lucha en favor de los presos políticos y a la organización de un movimiento estudiantil de izquierda; así nos iniciamos en la militancia, fueron los trabajadores mexicanos quienes nos enseñaron y nos abrieron el camino de la lucha revolucionaria.

Raúl participó entonces en la fundación en la UNAM del Bloque Estudiantil Revolucionario en el que confluyeron los grupos Prometeo de la Facultad de Ciencias; “Miguel Hernández” y “César Vallejo” de la Facultad de Filosofía y Letras; “Patricio Lubumba” y “Román Guerra Montemayor” de la Facultad de Derecho y el Partido Estudiantil Socialista de la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales, este Bloque Estudiantil logró obtener la conducción de varias de estas escuelas y se convirtió en el semillero de donde surgieron algunos de los dirigentes del Movimiento del 68, como el compañero Roberto Escudero. En el Instituto Politécnico Nacional, María Fernanda Campa impulsó la creación de la Vanguardia Politécnica; estos fueron los antecedentes organizativos de las posteriores luchas estudiantiles, como la huelga universitaria de 1966 en contra de Ignacio Chávez y la de Ciencias Políticas y Sociales que estalló en los primeros meses de 1968 en apoyo a los choferes de la línea General Anaya y en demanda de la libertad de los presos políticos. A nivel nacional se inició la organización de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED) que desde Michoacán emitió en 17 de mayo de 1963 su Declaración de Morelia anunciando su nacimiento; Raúl Álvarez participó en la comisión de redacción de esta declaración y formó parte de su dirección nacional; se desarrollaron asimismo movilizaciones en las universidades de Puebla, Monterrey, Guadalajara y Morelia; vivimos también la huelga nacional estudiantil de las escuelas agrícolas.

Las organizaciones estudiantiles de aquellos años estuvieron influenciadas notablemente por el triunfo de la Revolución Cubana y se inspiraron en el pensamiento humanista de Ernesto Ché Guevara plasmado en textos como El Hombre y el Socialismo en Cuba y en las Declaraciones de La Habana. El movimiento estudiantil reivindicó y practicó los principios del internacionalismo y la solidaridad latinoamericana: repudió la invasión de Bahía de Cochinos, formó las Brigadas en Defensa de la Revolución Cubana y varios de nuestros camaradas perdieron la vida combatiendo en las guerrillas latinoamericanas ejemplo de ello son Héctor Zelaya Alger caído en la guerrilla del Dorado del FSLN en Nicaragua y David Aguilar Mora y Eunice Campirán, que se incorporaron a las filas del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre en Guatemala y que fueron asesinados por la dictadura. Cuando estalló el movimiento estudiantil de 1968, Raúl Álvarez Garín, que había pasado de la Facultad de Ciencias de la UNAM a estudiar en la Escuela Superior de Físico Matemáticas del IPN, asumió la dirección política de esta escuela y convocó a la creación del Consejo Nacional de Huelga que se encargó de la dirección democrática y colectiva del Movimiento; también participó centralmente en la redacción de su pliego petitorio.

Consumada la represión del movimiento, el mismo 2 de Octubre, en Tlatelolco, después de la masacre se detuvo a cientos de estudiantes que fueron conducidos al Campo Militar N°1; Raúl Álvarez Garín, también fue detenido, secuestrado por el Ejército, permaneció varios días desaparecido. Algunos estudiantes presos fueron liberados, pero a más de 1 500 de ellos se les trasladó a la prisión en Lecumberri, donde protagonizaron su histórica huelga de hambre en demanda de su libertad, huelga que fue agredida brutalmente por los presos comunes, con el permiso y bajo la dirección de las autoridades penitenciarias. Nuestros compañeros y dirigentes permanecieron presos dos años y siete meses, al cabo de los cuales algunos de ellos, Raúl Álvarez Garín incluido, partieron al exilio a Santiago de Chile de donde regresaron el 3 de junio de 1971; fueron recibidos en el aeropuerto de la ciudad de México por una multitud y conducidos al auditorio Ché Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, en donde frente a una entusiasta asistencia que colmaba el auditorio, anunciaron su reincorporación a la militancia y a la lucha democrática, compromiso en la que han permanecido fieles desde entonces.

El régimen político de partido único se negó en 1968 a aceptar el cambio democrático que proponía el movimiento estudiantil y optó por la represión para intentar detener y aplastar el descontento y la movilización popular y por esta razón Luis Echevarría ordenó perpetrar fríamente la masacre del 2 de octubre de 1968; en vísperas de la inauguración de los Juegos Olímpicos, el gobierno de Díaz Ordaz prefirió obtener un efímero y falso prestigio internacional y desoyó las demandas populares. En cualquier forma, los años subsecuentes a 1968 fueron para nuestra generación los años del plomo, fríos, pesados y duros: a la prisión de cientos de compañeros y al exilio de algunos dirigentes, se siguió la represión sistemática de los movimientos populares y se iniciaron los años de la guerra sucia.

Si el descontento y la protesta popular no pudieron ser ahogados en sangre, fue debido a la fuerza y vitalidad de sus principios y a que se enriquecieron con la incorporación masiva de nuevos contingentes y a la aparición de nuevas expresiones y métodos de lucha y porque animó a las luchas el histórico grito de “¡Viva la disidencia!” que nos legó nuestro querido rector Javier Barros Sierra. Con grandes esfuerzos se había logrado reorganizar el movimiento estudiantil y cuando logró salir a tomar las calles nuevamente, fue masacrado el 10 de junio de 1971, fecha en que Alfonso Martínez Domínguez, Regente de la ciudad envió a sus Halcones a masacrar la pacífica marcha del 10 de junio.

Impedida la lucha ciudadana pacífica y legal, surgió como respuesta un renacimiento de la lucha armada urbana y rural y se desató desde entonces la espiral de la violencia, personificada en la Brigada Blanca y una pandilla de torturadores; se iniciaron los años de la guerra sucia y la desaparición y asesinato de militantes de las organizaciones armadas; Genaro Vázquez y Lucio Cabañas en Guerrero y Diego Lucero y Avelina Gallegos en Chihuahua, junto con Óscar González Eguiarte y Carlos Armendariz, así como Ignacio Salas Obregón y David Jiménez Sarmiento de la Liga Comunista 23 de Septiembre son algunas de las figuras emblemáticas de estos movimientos armados.

Otros contingentes sociales intentaron nuevas formas de lucha pacífica y legal, surgieron así nuevos partidos políticos, las coordinadoras regionales y de masas, se activó el sindicalismo, se generaron las movilizaciones de los electricistas de la Tendencia Democrática del SUTERM y se organizó el Frente Nacional de Acción Popular.

La vida universitaria experimentó cambios muy importantes: nació el sindicalismo magisterial representado por el Consejo Sindical y el Sindicato del Personal Académico en la UNAM y el SITUAM en la Universidad Autónoma Metropolitana; surgieron las preparatorias populares y bajo la rectoría del Dr. Pablo González Casanova en la UNAM se creó el sistema de Colegios de Ciencias y Humanidades, algunas universidades públicas de los estados conquistaron su democratización, así sucedió en Puebla, Sonora, Sinaloa y Nuevo León. Raúl Álvarez, al lado de Rosalio Wences Reza, impulsó el proyecto de Universidad Pueblo en la Universidad Autónoma de Guerrero que sostuvo por años una lucha ejemplar en defensa de la educación universitaria pública y gratuita, que pretendió aplastar Jesús Reyes Heroles, mediante la asfixia presupuestal y la negación del subsidio.

Después de 1968, se vivió el surgimiento de la prensa democrática, a este esfuerzo se sumó Raúl Álvarez Garín que en 1971 fundó e inició la publicación de la revista Punto Crítico que se editó de 1972 hasta 1990, y cuyo primer director fue Fito, Adolfo Sánchez Rebolledo; en 1987 Raúl Álvarez impulsó la publicación del periódico Corre la Voz que circuló ininterrumpidamente durante catorce años y que jugó un importante papel en la información y apoyo del movimiento democrático; en resumen, podemos afirmar que Raúl se ha desempeñado en la prensa revolucionaria durante más de 30 años.

Como analista político y editor Raúl Álvarez también ha destacado, desde la cárcel editó con otros compañeros Los procesos de México 68 y publicó los textos de su defensa legal en un folleto titulado Tiempo de hablar, que recoge asimismo los alegatos de José Revueltas y de Eduardo Valle, El Búho. En 1998, Raúl Álvarez publicó su libro La estela de Tlatelolco.

Una reconstrucción histórica del Movimiento estudiantil del 68, que constituye la crónica más completa y la interpretación más lúcida que se haya hecho de este proceso histórico; en años recientes, Raúl impulsó la publicación de una colección de diez libros referidos al Movimiento, a las luchas democráticas, y materiales jurídicos de algunos integrantes Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD).

También en la línea de la defensa y conservación de la memoria del 68 Raúl Álvarez ha mantenido una acción constante desde hace 45 años, organizando la marcha conmemorativa anual del 2 de Octubre; fue Raúl quien promovió la construcción del monumento de la Estela de Tlatelolco que se levanta en la Plaza de las Tres Culturas, ejemplo de la edificación de un monumento histórico por iniciativa popular. Raúl convocó también a la fundación del Comité del 68, iniciativa de organización abierta que agrupa desde veteranos del 68 hasta jóvenes revolucionarios solidarios que tienen como único interés promover acciones solidarias de apoyo a las reivindicaciones populares; impulsar la lucha contra la represión del Estado y participar en las acciones en contra de la impunidad y el castigo a los responsables de la represión, el Comité del 68 ha logrado triunfos importantes, como el de imponer el enjuiciamiento y condena de Luis Echeverría Álvarez, primer ex–jefe de Estado procesado bajo el cargo de genocidio.

En otro plano, señalemos como cuando surgió la Corriente Democrática del PRI que encabezó el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, que finalmente se escindió del Partido Revolucionario Institucional y convocó a la creación del Frente Democrático Nacional; Raúl Álvarez Garín y la Organización Revolucionaria Punto Crítico decidieron incorporarse a estos esfuerzos y apoyaron al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas; la participación de Raúl en 1988 planteó el impulso de una candidatura única de la izquierda y fue el primero que solicitó al Ing. Heberto Castillo el retiro de su candidatura que sostenía el Partido Mexicano Socialista y ayudó así a obtener la unidad electoral de la izquierda ; la Organización Revolucionaria Punto Crítico fue el primer destacamento de la izquierda socialista que ingresó al FDN y que para garantizar su identidad como fuerza política socialista impulsara la creación del Movimiento al Socialismo, (MAS). Finalmente, Carlos Salinas de Gortari se impuso en la presidencia de la República mediante el fraude electoral; aun así, al Frente Democrático Nacional se le tuvo que reconocer la votación más alta en la historia de la izquierda en México y logró el reconocimiento del triunfo de 104 diputados federales. Cuando el FDN, decidió convertirse en partido político, Raúl Álvarez apoyó esta decisión y pasó a formar parte del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática, cargo que desempeñó desde 1989 a 1995; asimismo, Raúl ocupó una diputación federal en la LV Legislatura, en la que se desempeñó en las comisiones de trabajo y previsión social en la que se opuso a la reforma laboral neoliberal y en la Comisión de Energéticos en donde asumió la defensa del petróleo nacionalizado. Las posiciones políticas de Raúl fueron la causa de su despido laboral injustificado de la Comisión Federal de Electricidad, despido que la CFE mantiene rencorosamente hasta la fecha.

Hacer una semblanza de Raúl Álvarez en unas cuantas páginas es tarea imposible; resumir sus acciones que abarcan más de medio siglo es vana tarea; tal vez resulte más efectivo para hacer el reconocimiento de Raúl, evocar la imagen de un hombre que vive con plenitud y optimismo; que se sostiene con firmeza en la vida porque sus raíces familiares son fuertes y profundas, porque se nutre de la savia que heredó de su padre el Ing. Raúl Álvarez Encarnación, inquebrantable militante internacionalista y porque corre en sus venas la sangre de Manuela Garín, una admirable mujer de una gran inteligencia, valor y lucidez. Raúl vive ahora condiciones difíciles de salud que enfrenta con entereza, rodeado del afecto de sus seres queridos, de María Emilia, de sus hijos Raúl, Manuela y Santiago, de sus nietos, de su hermana Tania, en este universo del Raúl íntimo es el que podemos distinguir su verdadero rostro, el de un hombre culto y sensible, afectuoso, amante y conocedor de la música, defensor irreductible de la naturaleza y de ciudad a la que tanto ayudó durante los sismos de 1985 desde el Centro de Información y Análisis de los Sismos y con su ayuda en la fundación de la Coordinadora Única de Damnificados y de la Asamblea de Barrios. Hombre incorruptible y por encima de todo compañero y amigo a toda prueba. Con deliberada intención se celebra este acto el día en que Raúl cumple 72 años de vida, Raúl nos envía un saludo; en reciprocidad sólo nos resta remitirle a cambio, en el más puro estilo mexicano, un ramo de flores, un puñado de palabras de afecto y un poquito de música que le dedican su hijo Santiago, nuestro querido Horacio Franco Asaf Kolerstein y a Mailo, cantor del 68 y su grupo; porque finalmente, como mexicanos y como parte de la tribu de los que hemos luchado en Tlatelolco, es lo más valioso que podemos ofrecerte, porque sólo somos flor y canto, in xochitl, in cuicatl…

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(Texto íntegro del discurso pronunciado por Daniel Molina Álvarez el 9 de agosto de 2013 durante el Homenaje a Raúl Álvarez Garín y a la Generación del 68 en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.)