“El cambio como es a todos evidente,
es necesario, pero, sobre todo,
es posible.”

Cuauhtémoc Cárdenas,
Llamado por México, 2017

Por Jacob Aviña

Hace algunos días realizamos el encuentro Habitar la Política, un espacio de construcción política que ha venido vinculando distintos procesos locales y nacionales, en el que participamos cerca de 60 personas de distintos estados de México. Desde los foros regionales de Por México Hoy a lo largo y ancho del país, La Ocupación en Guadalajara y El Concilio en Tabasco, hemos venido tejiendo una red con personas que buscan recuperar la política y construir un proyecto de país de largo plazo.

¿Recuperar la política para qué?
Es una de las preguntas que más me resuenan del encuentro que llevamos a cabo del 23 al 25 de agosto pasado. Después de un proceso electoral sumamente complejo y desgastante, el cual enfrentamos con mucha valentía quienes ahora nos reuníamos a compartir nuestras experiencias, era importante reencontrarnos con el afán de contar las historias políticas que nos habían venido marcando de distintas maneras. De vivir un proceso de muchas emociones, acalorado, heterogéneo, con retos cada vez más complicados y de una transformación radical de nuestras propias vidas, tener que seguirnos haciendo más preguntas, contrariamente a la confusión que pudo haberse ocasionado, nos sumergió en una discusión personal y política cada vez más oxigenante.

¿En dónde estamos y para dónde vamos?
Para tener una mejor referencia de dónde estamos parados y en torno a qué condiciones estamos pensando nuestro proyecto político, compañeros de Conexiones Latinoamericanas de Innovación Política (CLIP) nos compartieron distintas reflexiones a un nivel regional que se fueron encausando a un nivel más nacional, local y personal con la participación de aquellos quienes integramos la Red de Sintonías.

Con este espíritu de lucha con el que salimos a las calles y con el que ahora buscamos la diputa por el poder, seguimos explorando para encontrar prácticas políticas innovadoras que sean disruptivas y trabajando en proponer algo distinto. Hay que acabar con la idea de que la política es un reflejo de lo que existe en la sociedad, así que decidimos darle una descripción: crear lo que no estaba ahí, inventar los futuros y organizar procesos colectivos, esto desde nuestras experiencias como activistas, movimientos y organizaciones que creen que puede hacerse una política distinta.

Durante los primeros dos días del encuentro fuimos encontrando muchas coincidencias en ideas, en conocimiento, en la forma en que articulamos los procesos políticos, en la forma de llegar a acuerdos, en cómo hacemos una campaña política y en plantear un proyecto de largo plazo sin que lo emergente nos acote, ni aísle, del actuar nacional.

La red
Así es como nace la Red de Sintonías, de compartir formas de lucha y de acción política, con personas a las que nos incomodan las formas antidemocráticas de hacer política. Que nos preocupa que el progresismo viva en contradicciones tan fuertes en el que sus gobiernos empiezan a pactar con los poderes de facto. Que buscamos defender los derechos humanos, ocupar los espacios y defender el territorio. Que nos enfurece la violencia, el asesinato a candidatas y candidatos, los feminicidios, las desapariciones forzadas y la militarización del espacio público.

Un esfuerzo que no existía en México, un espacio nacional donde puede haber un bagaje distinto, que asume la diversidad como pilar para articular desde las distintas visiones del mundo, en donde participan hombres y mujeres militantes de diversas causas, activistas que colaboran también en organizaciones nacionales como Por México Hoy y Wikipolítica, o locales como Resurge, Es Posible, Sumemos, Cauce Ciudadano, Uyoolche y CDH Vitoria, entre otras.

Y en donde nos estamos cuestionando cuál es el horizonte para rescatar lo existente, revertir el colapso y la crisis civilizatoria que está pulverizando los vínculos entre la sociedad y devastando el planeta, disputar el sentido común de las mayorías y reconstruir el espacio ideológico de la izquierda mexicana; un espacio vacío.