Jueves 5 de junio

El pasado jueves se llevó a cabo un seminario para discutir el tema de la sociedad ante la disputa por la Nación. Esta sesión constituyó la última de las sesiones del ciclo de mesas de análisis “Los cambios estructurales y la disputa por la Nación”. Compartieron sus perspectivas Dolores Gonzáles, directora de Serapaz, Alejandro Encinas, Manuel Canto, Bosque David Guzmán.

Al inicio de las intervenciones se presentaron de forma esquemática los principales cambios que ha sufrido el país a raíz del retorno del PRI a los Pinos. Manuel Canto destacó que la disputa por la Nación se ha venido dando desde mucho antes de últimas reformas estructurales del PRI.

Se reiteró que hay una evidente recentralización de poder y una imposición de proyectos cada vez más ambiciosos. Esta concentración de poder se ha dado fortaleciendo al presidente, pero también reafirmado el control sobre los medios de comunicación, sobre la oposición que se siente cogobierno y sobre los poderes fácticos como los sindicatos charros y el alto clero. Al mismo tiempo, se ha agravado la violencia sociopolítica a la vez que se han seguido cerrando los canales de participación y comunicación. Existe una desconexión entre la sociedad y la clase política.

Por otro lado, Bosque Guzmán planteó que estamos en dos claves: las guerras del despojo y la emergencia nacional. Ante el embate a la soberanía, la agenda imposible ha puesto a la resistencia en una posición en que sólo puede priorizar derechos mientras el Estado consolida su proyecto y fija las reglas del juego.

Dolores González hizo después un mapeo de los actores sociales y políticos en un afán de delinear las condiciones actuales y los retos que presentan, tanto la coyuntura como la lucha social a largo plazo. Afirmó que hoy la mayor parte de los actores está apostando a la coyuntura y eso dispersa. Entonces, si bien hay intentos limitados por articular demandas, justamente lo que se necesita es un proyecto político de cambio social con una agenda multisectorial. La coyuntura ha de disputarse desde el proyecto político. Manuel Canto agregó que el problema común que podría ponerse al centro de la agenda es el cambio de régimen político.

Varios de los ponentes alertaron sobre las afectaciones que ya genera la división de la izquierda. Discutieron sobre las opciones que enfrentan el PRD y las alternativas que existen dentro y fuera de la vía partidista. Entre ellas, resaltaron el nuevo partido español Podemos.

Los distintos participantes intercambiaron puntos de vista sobre los retos de la articulación de la izquierda. Se mencionó que más allá de la participación se requería organización, pero que puede resultar difícil, pues al frente de los procesos se han puesto figuras que no representan a todos. Manuel Canto planteó que ayudaría si la izquierda se entendiera como la posibilidad de transformación del sistema político existente, no como formaciones políticas específicas.

Manuel Canto explicó con detalle las implicaciones de los esfuerzos de articulación entre la sociedad civil y los sindicatos tomando como ejemplo el Frente Amplio Social. Después de las regresiones y los avances, él considera que los intentos de alianza han sido insuficientes para influir en las decisiones políticas del país. Como complemento de su análisis destacó tres déficits de los movimientos sociales: la falta de sujeto que articule los demás, la falta de lenguaje común y la falta de estrategia. Propuso entonces el desarrollo de nueva teoría política de interacción entre sociedad y gobierno.

Se discutió sobre si la disputa es en realidad por la globalización más que por la Nación, dado que los éxitos de Peña Nieto se enmarcan en la situación internacional y surge la posibilidad de voltear a ver otras latitudes para plantearse una democracia más allá de la representación. Bosque insistió en voltear a ver otros espacios en América Latina, en refrescar la política con los vientos del Sur. Otros recordaron que la disputa por lo global pasa por lo regional. Unos más recalcaron que la disputa es permanente y que en realidad, la disputa por la Nación, pasa por la disputa de los procesos de organización de la sociedad civil. A todo esto, será necesario un horizonte ético, que le dé a la sociedad una identidad y las ganas de replantearse la política para empezar a caminar de nuevo.