La propuesta de Ley de Seguridad Nacional, ahora en discusión en el legislativo, fue rechazada por muy diversos actores sociales en el Foro “México Seguridad sin Guerra”, dónde se afianzó que hay que dejar de enfocar a la seguridad como una necesidad que solo se alcanza si se límitan y violan derechos y libertades.

Durante su participación en la Mesa Modelo de País, Cuauhtémoc Cárdenas, presidente de la Fundación para la Democracia, sentenció que “Apoyar a la Ley de Seguridad Interior es apoyar la militarización del país”, y en particular refirió que al legalizar las tareas de militares contra población civil argumentando el combate al crimen organizado se deslinda de responsabilidad al Presidente, ya que las operaciones que desde hace 10 años tienen a los militares fuera de los cuateles están sustentadas en el control que el Ejecutivo tiene de las fuerzas armadas. De aprobarse esta ley, los operativos de seguridad y vigilancia no dependerían de las ordenes de Peña Nieto.

Por su parte, Alejandro Encinas, Senador de la República, recordó que esta iniciativa se encadena a otras que han abierto las puertas a la violencia desbordada que vivimos, como la legalización del arraigo y del Estado de Excepción. “En el momento de debilidad de las instituciones, y en particualar del Ejecutivo, es donde más se ven fortalecidos los militares”, dijo con preocupación, pero agregó que “este es el momento para construir un nuevo paradigma a través de una mayoría social. Los grandes cambios vienen de la sociedad cuando ésta se decide a organizarse”.

Clara Jusidman, constituyente de la Ciudad de México, detalló que de hecho ya vivimos en una situación de violencia crónica que ha hecho que modifiquemos nuestras estrategias de vida. Ello ha provocado que debamos poner atención a cuatro grupos poblacionales que han sido los más afectados: la juventud, las víctimas de la guerra, las y los adultos mayores y las y los migrantes. Enfocarnos en estos grupos nos permite hacer una lectura más amplia que nos haga pensar en que hay que recuperar siete tipos de seguridad, dijo Jusidman: la seguridad del Estado social y de derecho, la seguridad política, la seguridad humana, la ambiental, la ciudadana y la urbana.

Analizar este fenómeno de forma amplia provoca que la idea de que la solución vendrá desde los cuateles se desvanesca. “Sería muy grave ampliar las funciones de los militares en ámbitos civiles; la delincuencia no es un fenómeno autónomo sino que es parte de una crísis estructural” dijo Cárdenas quien agregó que por tanto “se hace necesario un cambio en el modelo de desarrollo”.

La mayoría de los ámbitos de actuación de la delincuencia organizada, dijo Carlos Cruz, fundador de Cause Ciudadano, se deberían resolver en el ámbito civil y no en lo penal, por ejemplo, entrando al tema de la propiedad que es donde realmente se podrían ver afectadas las ganancias del crimen organizado.

En su conjunto, la mesa, integrada por miembros de Por México Hoy, coincidió en que los cambiós se dan solo cuando una mayoría social organizada los hace posibles.