El domingo 8 de mayo, de 2016, a doscientos setenta y tres días para el centenario de la constitución política de nuestro país: ese latente 5 de febrero de 2017 (#5F17).

La actividades del primer Encuentro Nacional de Por México Hoy, iniciaron con una breve explicación del funcionamiento de las mesas de discusión y diálogo convocadas. Algunas sorpresas: no era un discurso, no era un mitin, era un momento de escuchar los trayectos de lxs compañexs que traen sus luchas, que traen sus propuestas, que traen también -y esta era una segunda sorpresa-, sus escuchas: “venimos con toda la disponibilidad de escuchar, decían compañeras y compañeros. Y en lo que la gran mayoría coincide: “Queremos justicia”, “queremos gobierno limpio”,  “queremos derechos humanos”, “educación”, “empleo”. “Queremos recuperar la constitución, la política económica y la justicia social para un salario y trabajo dignos”.

Son días de gravedad, pero también de urgencia para la acción política, decían nuestros compañerxs de los diferentes estados de la república: Tlaxcala, DF, Edomex, Puebla, Veracruz, Tabasco, Jalisco, Guerrero, Tamaulipas, Sinaloa, Oaxaca, Michoacán, Morelos, San Luis; y de las organizaciones que han acompañado, ya sean de la sociedad civil, colectivos, sindicatos…

La intención del Primer Encuentro Nacional, fue el poder compartir expectativas, visiones y propuestas para fortalecer Por México Hoy, como un espacio político por la disputa del Centenario de la Constitución.

Esta intención devino en un esfuerzo compartido con diferentes organizaciones y jóvenes quienes forman parte de Por México Hoy, con los cuales se logró consolidar una metodología participativa, que contribuye a generar un espacio de colaboración y a entablar un diálogo horizontal, equitativo y democrático.

A la par de poder de generar las condiciones de espacio y la sistematización de la información compartida, se buscó también que este espacio pudiera aportar elementos clave para los siguientes pasos en Por México Hoy.

Así, con esa mira, el diálogo y las escuchas fueron creciendo:

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Las instituciones y nosotros

La crisis de las instituciones. Cada persona detallaba cómo la cosa no funciona, el modelo económico las transforma, las pervierte. Ese modelo económico que incluso transforma a las personas, desprecia la vida, y aquellas instituciones que fueron para el pueblo, y ahora han abandonado la vida comunitaria.

Decían las voces de las mesas: “instituciones insuficientes”, cooptadas, “corrompidas, ineficientes en los servicios, dobladas por los megaproyectos y multinacionales, se utilizan las leyes para perseguir a los ciudadanos y promover la corrupción y el autoritarismo: la Ley Eruviel en el Estado de México como a nivel nacional con la aprobación de la Ley Reglamentaria del Artículo 29 y las recientes modificaciones al Código de Justicia Militar.

Los problemas de la tierra y el pueblo

Los dramas de los territorios y las comunidades se agolpan unos a otros: despojos, explotación, privatización, deterioro ambiental y criminalización, pero ante ellos las resistencias, esas siempre están ahí, no siempre son visibles para todxs, no siempre se escuchan, pero siguen ahí.

Lo humano

“La pérdida de derechos, el crimen, los feminicidios, las desapariciones, las injusticias y la profunda desigualdad y pobreza creciente, la falta de oportunidades de los jóvenes y las mujeres”. “No lo podemos permitir”, decía la mayoría en las mesas, mientras se llamaba a recuperar o tal vez a encontrar nuevas formas de hacer política.

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El escuchar, el posicionarse, el organizarse…

Los llamados a la recuperación o la reinvención de la política asume algo de tradición y algo de novedad. El escuchar a los otros siempre estuvo ahí, pese a los intereses del cinismo de los poderosos, un trabajo de pocos que requiere recuperarse y recorrer todo el territorio, pero dicho ejercicio requiere asumir sus principios de realidad: estar atentos a las luchas de todos los días. El posicionamiento y el trabajo político sobre los malestares del país es indispensable.

En el cierre de nuestro encuentro, finalmente se avizora lo inevitable: la organización. Las fuerzas políticas que aspiran a un país mejor y recuperar la dignidad para las instituciones, para las comunidades y para lo humano, requieren de lo impostergable: el redescubrirse en el trabajar juntos: “horizontalmente”, “con ideas claras”, sin las divisiones que hoy provoca el juego electoral, “desde las localidades”, de la mano de las “nuevas tecnologías”: de la calle a las redes tecnológicas y de la redes a la calle. Por una nueva constitución, un nuevo constituyente, un nuevo pacto social, una nueva forma de hacer política, ni más ni menos.